M+.- En cuestión de minutos, la incertidumbre por una desaparición envolvió a una familia. Pasaron de pedir informes en una clínica sobre un procedimiento estético a recorrer barrancas, revisar cámaras de seguridad y repartir fichas de búsqueda para encontrar a Blanca Adriana Vázquez Montiel. Con ello, buscaban acelerar un proceso de investigación que requiere diversos pasos burocráticos, compartieron a MILENIO.
El lunes 18 de mayo, Florencio Ramos acompañó a su esposa, Blanca Adriana, a las 16:00 horas a la clínica ubicada en el tercer piso del edificio de la Calzada Zavaleta 2511, en una zona de clase media-alta de la ciudad de Puebla, cercana a Angelópolis, en el poniente de la capital.
Ella conoció la Clínica Detox por anuncios en video difundidos en redes sociales, donde la doctora Diana N, ofrecía procedimientos de cirugía estética con un equipo de 'microaire'.
Aseguraba que era una tecnología más eficiente y segura que otras herramientas, como el lipoaspirador convencional o las jeringas. En uno de los videos promocionales se leía la frase: No tengas miedo.
"El microaire lo que hace es retirar la grasa de manera más eficaz y eficiente; al mismo tiempo, el cirujano hace menos fuerza y, al hacer menos esfuerzo, hay menos riesgo para el paciente", promocionaba la supuesta especialista.
La convencieron de operarse en minutos
Cuando llegaron a pedir informes, la aislaron. A su esposo le dijeron que esperara en una sala mientras a ella le explicaban el procedimiento; en cuestión de minutos la convencieron de someterse a la intervención en ese mismo momento.
Sin estudios previos ni una valoración adecuada, pasó al quirófano improvisado en el tercer piso del edificio de uso comercial y habitacional, el cual ocupaban apenas desde febrero.
“Como a los 10 minutos (la médica) nos entró a ver. Dijo que yo me quedara en la sala y a mi esposa le iba a dar información en otra área donde tenía un consultorio”, narró el esposo.
El hombre esperó y, después de una hora, la doctora salió para decirle que necesitaba comprar una faja y que podía encontrarla en Plaza Galerías Serdán, ubicada a seis kilómetros de la clínica, un recorrido aproximado de 20 minutos en vehículo.
El esposo no encontró lo que le pidieron e intentó comunicarse con la doctora sin obtener respuesta. Al regresar al edificio, que cuenta con acceso electrónico, tampoco tuvo suerte. Conforme pasaban los minutos, comenzó a temer que su esposa estuviera en riesgo, por lo que llamó al 911.
Dos patrullas de la Policía Municipal llegaron al sitio. Tras contactar a otros negocios, se comunicaron con el propietario del inmueble, quien abrió la clínica: adentro ya no había nadie y los vehículos que Florencio vio a su llegada ya no estaban.
Al revisar las cámaras de seguridad, descubrieron que la supuesta doctora, un hombre que presuntamente es su hijo y la recepcionista habían presuntamente sacado a Blanca Adriana del lugar.
“Ahí se ve donde la doctora, con su hijo y la persona que le ayudaba, la subieron a un Mini Cooper y se la llevaron. Subieron a mi esposa; iba como desmayada o algo así, porque la iban cargando. La subieron y la sacaron del lugar”.
A partir de ese momento iniciaron las labores de búsqueda y presentaron la denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla y la Comisión de Búsqueda.
La familia emprendió una búsqueda paralela
La familia constató lo complicado de los trámites burocráticos para agilizar la localización, por lo que decidió realizar una investigación paralela a las indagatorias de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla, según narró Michel Vázquez, hermano de la víctima, en entrevista para MILENIO.
“Por nuestra cuenta seguimos buscando a mi hermana por diversos lugares. Partimos de donde nos habían comentado que encontraron la unidad en la que se la llevaron; estamos haciendo un barrido sobre toda esa área con familiares y amigos. Buscando en terrenos baldíos, ríos... Si en algún momento pasamos por su domicilio y tienen cámaras, ojalá tuvieran la amabilidad de compartirnos los videos para ubicar a estas personas”.
Señaló que la familia únicamente desea conocer el paradero de Blanca Adriana y no busca ningún tipo de venganza, por lo que dejarán que las autoridades hagan su trabajo.
“Simplemente queremos que nos entregue a mi hermana. Es lo único que queremos”.
Encuentran el vehículo, pero no a Blanca Adriana
Personal de la FGE de Puebla inició las investigaciones correspondientes, lo que derivó en la localización de una casa en el fraccionamiento El Pilar. En el lugar fue encontrado el vehículo utilizado para presuntamente llevarse a la madre de dos hijos, de 18 y 16 años, respectivamente.
Vecinos de la zona señalaron que el inmueble fue cateado y quedó asegurado por las autoridades como parte de las diligencias realizadas la noche del martes 19 de mayo.
Conforme avanzaban las horas, la desesperación aumentaba entre los familiares. Bárbara Montiel apenas pudo contener el llanto al hablar sobre la desaparición de su hija.
“Es un infierno el que estoy viviendo; solo quiero saber dónde está, que me regresen a mi hija, que me la regresen”.
Sabiendo que cada minuto cuenta, los familiares amagaron con tomar casetas de peaje si las autoridades no localizan pronto a Blanca Adriana.
“No es justo que esa doctora haya hecho eso. Y si las autoridades, si la Fiscalía no nos apoya, nosotros vamos a tomar esa decisión; no por afectar a los transportistas, vamos a cerrar para que toda la gente pase sin pagar casetas”, advirtió Cecilia Ramos, cuñada de la víctima.
A través de redes sociales comenzaron a circular carteles para invitar a participar el lunes 25 de mayo en una marcha pacífica sobre la autopista México-Puebla, en inmediaciones de la zona de los estadios, en la que se pide asistir con ropa blanca y portar pancartas.
Especialistas alertan sobre riesgos en cirugías estéticas
Los riesgos son muy altos para los pacientes que se someten a procedimientos quirúrgicos estéticos con personal no capacitado, ya que pueden derivar en intoxicaciones, problemas cardiovasculares, complicaciones pulmonares e incluso comprometer la vida, señaló Alicia Rivera Favila, responsable del Programa de Salud Universitaria de la Ibero Puebla.
“Ciertamente existen personas que no están entrenadas adecuadamente, que no conocen e incluso no tienen las habilidades técnicas para llevar los procedimientos, y que no tienen las bases médicas para realizarlos”, dijo.
Rivera Favila señaló que una persona podría realizar curaciones de heridas, pero eso no significa que tenga conocimientos sobre cómo funciona la cicatrización.
“Entonces, llevar a cabo procedimientos en lugares o con personas que no están suficientemente entrenadas, o cuyos espacios no cuentan con lo necesario para atender una emergencia, representa un riesgo muy alto. También depende del estado médico del paciente, si tiene alguna enfermedad o alergia. Entonces puede correr el riesgo desde una intoxicación hasta la muerte”.
Añadió que, en los procesos invasivos, los riesgos más frecuentes son cardíacos y pulmonares.
En entrevista con MILENIO, explicó que existen tres tipos de procedimientos: cosmetológicos, estéticos y quirúrgicos.
Los cosmetológicos abarcan principalmente tratamientos faciales y masajes reductivos, los cuales pueden realizarse en establecimientos que cuenten con aviso de funcionamiento ante la Cofepris y con personal capacitado en cosmetología.
Los procedimientos estéticos, como aplicaciones de botox, láser e inyecciones de ácido hialurónico, deben ser realizados por médicos con licenciatura en Medicina y certificaciones correspondientes.
Además, el establecimiento debe cumplir con la norma de consultorios y contar con infraestructura adecuada.
Finalmente, los procedimientos quirúrgicos invasivos, como liposucciones, rinoplastias y colocación de implantes, únicamente deben ser realizados por cirujanos plásticos, estéticos y reconstructivos, quienes deben contar con título de Médico General y especialidad avalada tras aprobar el Examen Nacional de Residencias Médicas.
Las instalaciones también requieren licencias sanitarias conforme a la norma de cirugías ambulatorias y otras regulaciones emitidas por la Secretaría de Salud.
Poblanos expresan temor por este tipo de procedimientos
Luego de darse a conocer el caso ocurrido en la Clínica Detox, algunos poblanos manifestaron su preocupación por los riesgos que implican este tipo de procedimientos.
Tal es el caso de Axel, estudiante de Estomatología, quien indicó que antes de tomar una decisión de este tipo es importante analizar cuidadosamente las posibles complicaciones que podrían surgir durante o después de la operación, especialmente cuando se trata de procedimientos invasivos.
“No he pensado en hacerme un tratamiento estético por los riesgos. Tienes que pedir la cédula profesional, porque han salido casos de personas que no están certificadas y los pacientes fallecen”, explicó.
Facilidad para abrir clínicas preocupa tras el caso
La doctora señalada tenía otra sucursal de Detox en el Centro Médico Anzures, donde presuntamente ofrecía los mismos servicios. Rentó el inmueble a inicios de año y colocó la misma imagen corporativa que en la sucursal de Zavaleta; sin embargo, laboró poco tiempo en el lugar y desde las vacaciones de Semana Santa no se volvió a saber de ella.
Algunas denuncias anónimas hechas llegar a MILENIO señalan que el miércoles 20 de mayo se observó movimiento en el lugar, con personas que intentaban cubrir la publicidad y los logotipos con los que habían rotulado el inmueble.
En redes sociales, los anuncios de la presunta falsa doctora —quien se desconoce si cuenta con una cédula profesional registrada a su nombre— continúan difundiéndose sin que exista una regulación estricta.
Cabe señalar que en 2025 el Congreso del Estado aprobó modificaciones a la Ley de Salud, en las que se establecen los requisitos mínimos para quienes realicen cirugías estéticas, así como las sanciones correspondientes.
“Artículo 316 Bis.- A quien realice una cirugía plástica, estética y reconstructiva sin contar con los requisitos previstos en el artículo 259 Bis 1 de esta ley, se le impondrá de dos a ocho años de prisión, suspensión de tres a cinco años en el ejercicio profesional y multa de trescientas a quinientas Unidades de Medida y Actualización, independientemente de las sanciones que le correspondan por las lesiones o daños que se causen a la víctima al realizar la cirugía”.
BTO