El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) surgió entre 2010 y 2011, tras la ruptura y caída de otros cárteles en Jalisco; uno de ellos fue el Cártel del Milenio, también conocido como el Cártel de los Valencia, del cual se desprendieron diversas facciones, según la investigación de MILENIO.
Una de ellas fue la que encabezó Nemesio Rubén Oseguera Cervantes hasta que fue abatido el 22 de febrero de 2026, en un enfrentamiento con fuerzas federales en Tapalpa.
Desde su origen y a lo largo de cerca de 16 años, el Cártel Jalisco Nueva Generación se expandió en el país e incluso en el extranjero, a tal grado que Estados Unidos lo clasificó como grupo terrorista y ofreció una recompensa de hasta 15 millones de dólares por la captura de su líder.
Llegada al Estado de México
Derivado de su crecimiento nacional, la organización llegó al Estado de México; su arribo se estima entre 2017 y 2018 y se hizo visible por disputas de plazas en municipios del Valle de México, donde buscó controlar el mercado de drogas entre la Ciudad de México y la zona conurbada.
Su asentamiento encendió alertas y el 25 de junio de 2020 la Secretaría de la Defensa Nacional incluyó a este grupo entre los cuatro cárteles con mayor presencia en territorio mexiquense.
“Aquí vemos en la gráfica la actividad delincuencial, los grupos Cártel Jalisco Nueva Generación, Guerreros Unidos, Caballeros Templarios y La Familia”, reveló en su momento Luis Crescencio Sandoval González, ex secretario de la Defensa Nacional.
En ese entonces se informó que su presencia se limitaba al Valle de México, con un mapa que incluía cerca de 30 municipios fronterizos con la capital del país.
“Y el Cártel Jalisco Nueva Generación está en la parte de los municipios que están colindantes con Ciudad de México”, señaló.
Alianzas criminales y control territorial
Aunque el tráfico de drogas es su principal actividad, a su paso alineó a grupos delictivos locales, lo que amplió su catálogo criminal hacia la extorsión, el secuestro, la venta de armas, el robo de hidrocarburos y los homicidios.
El 8 de noviembre de 2022, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, en coordinación con autoridades capitalinas, presentó un mapa de grupos delincuenciales con operaciones en ambas entidades.
Ese día, el fiscal José Luis Cervantes Martínez informó que el grupo Nuevo Imperio era una alianza de bandas locales alineadas al Cártel Jalisco Nueva Generación.
“Tenemos el segundo grupo, es el cártel o el grupo de Nuevo Imperio; es básicamente una alianza de bandas locales con el llamado Cártel Jalisco Nueva Generación, del cual estamos enfrentando su incursión en algunas zonas del Estado de México, concretamente en Naucalpan, Nicolás Romero, Cuautitlán Izcalli, Teoloyucan, Tultepec, Coacalco y Ecatepec”, dijo.
Explicó que sus operaciones incluían distribución de droga, venta de armas, extorsión, trata de personas, secuestro, homicidio y robo de hidrocarburo, con uso de violencia e intimidación.
“Incluso han colocado mantas con el fin de intimidar a las autoridades y a la ciudadanía”, dijo Cervantes Martínez.
También detalló la operación de Nueva Alianza, fusión de la Unión Tepito y el CJNG, con presencia en seis municipios.
“Tenemos también otro grupo que es el de la Nueva Alianza; es una suma del Cártel de Jalisco Nueva Generación y de la Unión Tepito, con presencia en Nicolás Romero, Cuautitlán Izcalli, Teoloyucan, Tultepec, Coacalco y Ecatepec”, precisó.
Sobre el CJNG, indicó que la organización entró con violencia y amenazas para “alinear” a grupos locales.
“Respecto al Cártel Jalisco Nueva Generación, tenemos también difusión de diversas mantas que han colocado en el estado, pretendiendo intimidar tanto a autoridades como a otros grupos delincuenciales para que se unan a sus actividades”.
Presencia duplicada en menos de cuatro años
En menos de cuatro años, la presencia del CJNG se amplió a 60 municipios. El dato quedó asentado en el Segundo Informe de Resultados de la actual gestión de la Fiscalía mexiquense, donde fue incluido en un listado de 25 grupos dedicados a la extorsión. Su presencia se identificó en el sur, norte, Valle de Toluca y Valle de México; es decir, su expansión alcanzó todas las regiones del estado.
Un factor que explica este crecimiento es el modelo tipo franquicia que utiliza a nivel nacional, mediante el cual permite a grupos locales “usar su nombre” a cambio del pago de derechos, información confirmada por la propia Fiscalía.
Otra modalidad consiste en proporcionar armas, sicarios y droga a células locales para ganar territorio. Aunque presuntamente tienen prohibido realizar extorsiones, algunos grupos alineados o independientes recurren a ese delito bajo su nombre, situación que ha derivado en homicidios en municipios con presencia del cártel.
El Edomex como corredor hacia la CdMx
El Índice de Paz México 2025, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz con base en estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), ubicó al Estado de México en el lugar 25 de 32 en la clasificación nacional, entre las ocho entidades con mayores problemas de violencia.
El informe señaló que la actividad del crimen organizado es uno de los principales factores que explican esa posición.
Incluye un mapa titulado "Flujos de drogas y armas de fuego entre México y Estados Unidos", donde se identifican rutas provenientes de Michoacán, Jalisco y el sur del país con destino a la Ciudad de México, atravesando territorio mexiquense.
Estos corredores convierten a la entidad en un punto estratégico dentro del trasiego de drogas hacia la capital.
El reporte también indicó que el Estado de México mantiene niveles elevados en delitos como narcomenudeo y extorsión, además de una incidencia significativa de homicidio doloso.
Aunque los niveles más altos de violencia corresponden a entidades como Colima, Guanajuato y Morelos, el Estado de México aparece de forma constante en la parte baja de la clasificación nacional.
Impacto económico y social de la violencia
El estudio documentó que, a nivel nacional, los delitos vinculados con narcotráfico y extorsión han aumentado en la última década, fenómeno que se refleja en la entidad mexiquense.
El incremento en carpetas por narcomenudeo confirma la operación de redes locales de distribución, tanto para consumo interno como para tránsito hacia otras regiones.
El Índice de Paz México 2025 detalló que la violencia tiene efectos económicos de amplio alcance. El costo de la inseguridad representa un porcentaje considerable del Producto Interno Bruto estatal, con impactos en sectores productivos y comerciales.
La extorsión afecta a transportistas, pequeños negocios y empresas en municipios urbanos y semiurbanos, lo que genera una carga económica y social para la población.
El Instituto para la Economía y la Paz precisó que la paz en México se ha deteriorado 13.4 por ciento desde 2015 y que, aunque algunos indicadores muestran mejoras recientes, la actividad del crimen organizado continúa como el principal factor de violencia.
En el caso mexiquense, la ubicación geográfica —colindante con la capital y con rutas hacia el Pacífico y el sur— lo mantiene como territorio clave en el movimiento de drogas y armas.
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