Algodón de azúcar aborda el abuso infantil desde un lugar inesperado. La obra conduce al espectador por una feria aparentemente lúdica, poblada de payasos, juegos y recuerdos de infancia, hasta revelar poco a poco el trauma que su protagonista lleva consigo y que permaneció oculto durante años.
La puesta en escena, escrita y dirigida por Gabriela Ochoa, regresa al Teatro de la Ciudad Esperanza Iris con dos funciones especiales en las que sus dos músicos estarán juntos en escena por primera vez.
La escritora y directora Gabriela Ochoa, el músico Paco Castañeda, y los actores Alejandro Morales, Miguel Romero y Francisco Mena, hablaron con MILENIO sobre la obra que lleva al espectador a una insospechada catarsis.
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Gabriela Ochoa decidió abordar el abuso infantil desde uno de los espacios en los que resulta más difícil hablar de él: la familia. La dramaturga señaló que, aunque muchas veces se conoce lo que ocurre, el tema permanece oculto y pocas veces se habla de ello.
Tocamos un tema que creo es una de las realidades más fuertes del país: el abuso dentro de la familia, y cómo ésta lo oculta. No hablan de ello aunque se sepa. Me pareció muy pertinente abordarlo.
Ochoa explicó que cada espectador conecta de manera distinta con la historia, algo que ha comprobado al conversar con el público tras las funciones. Muchas personas se han acercado a contarle cómo las ha tocado y han compartido sus experiencias con el tema, lo que le permite dimensionar cuántas personas han vivido este tipo de abuso.
Más de las que nos imaginamos y sin embargo sigue siendo un tabú hablar de ello.
Algodón de azúcar invita al público a mirar el pasado y reconocer las experiencias que han marcado su vida. Para la directora, tomar conciencia de lo que ocurrió en otro momento de nuestras vidas puede ayudar a dejar atrás lo que ya no puede cambiarse, y a tomar decisiones sobre cómo vivir lo que sigue.
Por eso creo que la obra ofrece una catarsis. Es como una pequeña esperanza, no podemos cambiar el pasado pero sí hacer conciencia de nuestra vida, de nuestra infancia y a través de esa conciencia decidir cómo vamos a vivir lo que sigue.
En las únicas dos funciones que darán en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris los días 15 y 16 de agosto, el público comprobará que, como dice su directora, la historia tiene muchos matices.
Nos metemos en la infancia desde la vulnerabilidad y el miedo. Es un viaje que puede abordar el espectador sin saber a dónde lo llevamos. No es una obra solo del abuso sino de la infancia en general.
Alejandro Morales protagoniza la obra con el personaje de Magenta, un hombre que descubre una feria abandonada, en medio de una tormenta. Tres payasos lo invitan a hacer un pacto en el que debe decir sí a todo.
En cada juego de la feria le vendrán recuerdos de su infancia que revelan el porqué de su presente.
Alejandro considera que, cuando su personaje redescubre esos pasajes de su infancia, aunque los recuerdos sean dolorosos, le ayudarán a ser un mejor y más feliz ser humano.
Miguel Romero, quien interpreta a uno de los payasos, señaló que aunque él y sus compañeros invitan al protagonista "a navegar en esta feria", lo que realmente buscan es indagar en la conciencia de Magenta "para conectar con la parte que tiene cerrada, como manera de brincar el trauma que sufrió".
Entre juegos de espejos y máscaras con trasfondo macabro, el protagonista también tendrá que lidiar con El Monigote, personaje al que da vida Francisco Mena.
Mi personaje también acompaña a Magenta, pero desde una sombra muy oscura. Trata de obstaculizar su viaje, pareciera que su misión es mantenerlo paralizado.
Acordeón y tuba se encuentran en escena
Las próximas funciones de Algodón de azúcar quedarán en manos de Misha Marks y Paco Castañeda, con ambos sobre el escenario, por primera y única ocasión. La directora explicó por qué estas únicas dos funciones serán especiales:
Van a estar ambos músicos en escena, con acordeón y tuba, respectivamente. Es un deseo que tenía desde hace mucho y pensamos que esta era la ocasión perfecta para ello.
La dramaturga aseguró que la combinación de los instrumentos transformará la percepción de la obra y que sus melodías mezcladas remiten al sonido onírico de una feria lejana, como la historia contada.
A diferencia de otros montajes en los que el músico permanece al margen de la acción, Castañeda asegura que en Algodón de azúcar la música forma parte de lo que ocurre en escena y sus intérpretes también se convierten en personajes.
He estado en muchas obras y musicales, donde el músico tiene otra función pero aquí es estar dentro de lo que percibe el público. Se vuelve un personaje sirviendo su música y actuación para lo que percibe la gente.
La presencia simultánea de acordeón y tuba reforzará el ambiente circense de Algodón de azúcar y dará a estas funciones un componente visual y sonoro distinto.
La combinación de estos instrumentos fortalece la narración circense de la obra, visualmente también será muy nutritiva y divertida, tanto para el público como para nosotros.
Los boletos para ver Algodón de azúcar ya están disponibles en la taquilla del recinto y en Ticketmaster. Habrá descuentos para estudiantes y personas de la tercera edad.