A más de cinco meses del asesinato de Bernardo Bravo, su familia sigue cargando con el dolor que representó su muerte y tratando de encontrar consuelo por medio de la justicia y con su legado en la defensa del limón.
Amelí Gissel Navarro Lepe, viuda del productor limonero, reconoció que "es una pérdida que no se supera", de la cual se trata de avanzar día a día.
"Bernardo no era sólo un hombre, ni una estadística, ni un caso. Bernardo era un papá, un esposo, un compañero, un equipo y un líder social también. Es una pérdida que no se supera, se vive con ella y sé que todo lo que me resta de vida voy a estar persiguiendo su legado, sosteniendo su legado y honrando su memoria y su voz", comentó.
En entrevista con MILENIO, recordó que su esposo buscaba mejorar las condiciones de un sector históricamente abandonado, como es la industria limonera, sin descuidar tampoco sus ocupaciones como padre de familia, otra faceta en la que también estuvo presente.
"No solo quería un sector mejor por Apatzingán, realmente quería dejar un futuro mejor a sus hijos y a los hijos de todas las personas. Quería contribuir, quería hacerlo y siempre cuidaba, protegía, garantizaba mucho las necesidades y los derechos de sus hijos. Fue un gran papá", afirmó.
Por vez primera, la también presidenta del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán accedió a compartir detalles sobre cómo ha sido continuar sin Bernardo Bravo, cuya muerte se responsabiliza a César Alejandro 'N', alias El Bótox, líder de Los Blancos de Troya y que hoy está recluido en el penal de El Altiplano, Estado de México.
Sin profundizar en las investigaciones y sin referirse de manera específica al presunto homicida, mostró una ligera confianza en el curso de las investigaciones para que el crimen no quede impune.
En la charla, la mujer que vestía de blanco detalló lo difícil que ha sido regresar a Apatzingán, el corazón de la tierra caliente donde nació y murió su pareja, pero sobre todo, reveló lo complejo que ha sido educar a sus dos hijos sin la presencia de su padre.
Ir a Apatzingán, dijo, "es recordar la imagen y el trabajo de Bernardo, y creo que es lo que corresponde, honrar su trabajo, honrar su memoria".
"Es complejo, cualquier ausencia de un familiar es dura para una familia, pero también cuando la causa es tan injusta, cuando se es víctima de la injusticia, son ausencias que no deberían de pasar, y explicarlo y vivirlo dentro de un núcleo familiar, como mujer, como mamá, es difícil", añadió.
Durante la entrevista, compartió que en el tianguis limonero, donde Bernardo pasó la mayor parte de su tiempo y fue precisamente el último lugar donde fue visto con vida, según las investigaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Michoacán, han pintado un mural con su rostro.
La lucha que emprendió el otrora presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán también ha empezado a rendir frutos. Por ejemplo, el precio del limón finalmente aumentó y la extorsión, a pasos lentos, ha ido bajando.
"Su lucha por los derechos sociales en Apatzingán, su lucha por la actividad económica del limón debe trascender. Sembró líneas de actuación en favor del gremio limonero, y eso todavía está dando fruto. Toda esa lucha social, toda esa lucha de convocar la unión de los productores, incluso de los diversos eslabones de la productividad agrícola, jornaleros, productores de limón, empacadores, comercializadores, eso sigue funcionando", dijo.
Dentro de los esfuerzos por conservar el legado de Bernardo Bravo, se pudo conocer que se alista la formalización de un movimiento del que no se revelaron más detalles.
A la par de que las investigaciones por el crimen de Bravo Manríquez siguen su curso, con la búsqueda de otros implicados como El Timbas, mano derecha de El Bótox, desde su experiencia, Amelí exigió también que el Estado Mexicano garantice la vida de aquellos que, como su esposo, alzan la voz por las injusticias y no se conviertan en una cifra más de víctimas.
Ese mismo sentir, en semanas pasadas, fue manifestado por la propia Organización de las Naciones Unidas, lo cual da cuenta de la relevancia que tuvo Bernardo Bravo como activista y líder social.
A modo de cierre, se lanzan dos preguntas cuyas pausas para responder se hacen visibles y reflejan parte del dolor que aún se experimenta. La primera interrogante es: Si hubiera una palabra o un concepto para definir a Bernardo, ¿cuál sería?
"Era un luchador, causas legítimas, justas, sociales, protección de personas, protección de derechos, campo, limones, pero también ahora un padre de familia que falta, un esposo que falta, y un compañero que su mensaje y su legado debe de trascender", respondió.
La segunda, más íntima, es: ¿Quedó algo pendiente de decirle por parte de usted?
"No, pendiente, no, pero... O sí, tal vez quedó pendiente de muchas cosas, porque es un proyecto familiar. Un proyecto familiar también que se ve truncado por una injusticia.", concluyó.
Entrevista con la viuda de Bernardo Bravo:
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