M+.- El pueblo mágico de Pátzcuaro, Michoacán, le ha hecho valor su nombre, pues si anteriormente desaparecían el agua del lago, ahora también a personas, ya sea por medio del turismo sexual, un levantón o por defender la plaza.
El foco se centró el lunes de la semana pasada cuando nueve personas murieron tras el choque entre Los Caballeros Templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación en dos hechos distintos.
Por la mañana, los cuerpos de tres personas —dos hombres y una mujer— fueron hallados maniatados y con visibles huellas de tortura al interior de una camioneta abandonada a la orilla de la carretera San Miguel-Ajuno.
Horas más tarde, en el poblado de San Miguel Charahuén, seis presuntos miembros de Los Caballeros Templarios fueron abatidos y posteriormente calcinados junto con tres camionetas.
El enfrentamiento, a plena luz del día, fue documentado por sus propios verdugos, el cártel de las cuatro letras, quienes difundieron los videos en redes sociales como una muestra de su poderío y de que la plaza ya estaba cambiando de dueño.
El conteo de víctimas se pudo extender cuando el comisario regional de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, Abundio Alfaro Méndez, fue emboscado al dirigirse a la zona del conflicto junto con sus escoltas y personal operativo.
Tras un intercambio de disparos, los policías estatales salieron ilesos, pero ninguna persona resultó detenida.
Enfrentamientos armados dejan un promedio de dos muertos por semana
Fuentes de seguridad consultadas por MILENIO revelaron que este hecho permitió a Ángel Chávez Ponce, El Camaleón, extender su presencia en Pátzcuaro, región que todavía no tiene bajo su total dominio.
Pese a la colindancia con su centro de operaciones, como es la sierra de Opopeo, en Salvador Escalante, la resistencia de células al servicio de Los Caballeros Templarios, les impedía tomar el control del municipio.
El mapa delincuencial de MILENIO presentado a inicio de año, daba muestra de cómo en esta región son estos dos grupos los que se disputan la plaza, la cual destaca por su ubicación geográfica, cercanía con la capital y recursos naturales.
Las irrupciones, que han sido breves y contundentes, se hacen desde Salvador Escalante o por el lado de Erongaricuaro, dominios de Jesús Rivera Aguirre, El Chuy, líder regional del cártel jalisciense.
De acuerdo con pobladores consultados por este medio que pidieron el anonimato, en el último mes se intensificaron los enfrentamientos armados, dando un promedio de dos muertos por semana.
"Tenemos cuatro semanas que cada ocho días hay asesinados. Nomás se oyen los balazos y nada pasa, ni patrullas ni nada", contó el habitante consultado.
Colonias como El Calvario, Vista Bella y Jacarandas, por citar algunas, se convierten en campos de batalla donde resuenan las armas, algunas de ellas, de grueso calibre. Ante las bajas por la guerra entre criminales, el narco ha intensificado también el reclutamiento forzado.
El mismo poblador recordó un caso de una vecina, cuyo sobrino fue obligado por el crimen organizado para realizar labores de vigilancia.
"Se lo llevaron para vigilar, le dieron un arma y los botaron", dijo.
Al paso de los días, el menor de 16 años logró escapar y encontrar refugio en el municipio de Uruapan, que está a una hora de distancia de Pátzcuaro.
No solamente la presencia del narco se refleja mediante el uso de armas, aunque a diferencia de otros años, no se pasean por zonas públicas, sino que también lo hacen con la venta de droga.
El tráfico a menor escala se hace a plena luz del día. Los presuntos centros de rehabilitación no atienden el problema; por el contrario, propician la adicción y potencializan el negocio.
Periodistas y ciudadanos viven bajo amenaza y censura
Si para la gente de a pie es complicado vivir bajo estas circunstancias, para los periodistas lo es más. MILENIO platicó con un reportero al que también se omite su nombre para salvaguardar su integridad, quien compartió la autocensura en temas de violencia.
"No cuestiones ni digas nada de estos hechos", afirmó.
Por parte del ayuntamiento, no se abordan estos temas y quien lo hace queda expuesto a una "reunión" con los narcos. La inseguridad y otros temas delicados como el turismo sexual, ni por error se escriben, preguntan o mencionan.
Al respecto, el periodista reconoció que al menos en los últimos dos años se empezaron a detectar casos de trata de personas con fines de explotación sexual de los cuales el propio ayuntamiento llegó a tener conocimiento pero no tuvieron seguimiento.
Ante la resistencia de hoteleros, han sido en las plataformas digitales de alojamiento donde se llevan a cabo estos encuentros de índole sexual con menores de edad.
ksh