“Hamnet”

  • La pantalla del siglo
  • Annemarie Meier

Jalisco /

Después de conocer las primeras películas de Chloé Zhao cada anuncio de un nuevo filme me ha llenado de suspenso. ¿Con qué me sorprendería la realizadora, quien nació en China en 1982 estudió cine en Gran Bretaña y vive en Estados Unidos? Sus filmes “Songs My Brothers Taught Me”, “The Rider”, “Nomadland” y “Eternals” revelan a una cineasta con una extensa gama de temas y estilos y un dominio extraordinario del lenguaje cinematográfico y la estética visual. “Eternals”, una producción de Marvel por ejemplo, parece el polo opuesto de “Nomadland”, un “roadmovie” híbrido entre ficción y documental actuado por Francés McDormand y actores no profesionales. Con su trama que gira alrededor de un personaje femenino fuera de serie, en “Hamnet” quizás retome el interés por observar a detalle la condición, las limitaciones y el dolor de una vida femenina pero al mismo también muestra las oportunidades, la libertad y la autodeterminación de una mujer. Si en “Nomadland” la protagonista se mueve entre estadunidenses que han escogido en la actualidad la vida de nómadas, en “Hamnet” como filme “de época” basado en una novela de Maggie O’Farrell, narra la historia de una mujer, la esposa de William Shakespeare, a finales del siglo 16 en Gran Bretaña.

Cuando “Hamnet” empezó a llamar la atención de los cinéfilos y la crítica, y ganó el Globo de oro a Mejor Película, se publicaron una gran cantidad de reseñas y críticas que mencionaron en sus sinopsis que el filme trata de William Shakespeare, su esposa Agnes y el duelo por la muerte de su hijo de 11 años. Me parece interesante y quizás también característico para la prensa de hoy que el filme no se perciba y describa como drama de un personaje femenino que se rebela contra las convenciones y roles de género al concentrase de lleno en su cuerpo, espiritualidad, deseo de libertad y los procesos ligados a la maternidad. Más que sobre Shakespeare, su matrimonio con Agnes y la importancia del personaje masculino como escritor dramático, el filme narra acerca de la condición femenina, la felicidad y el dolor que acompañan la vida y maternidad de una mujer.

Conocemos a Agnes, la hija mayor de una pareja británica a finales del siglo 16, dormida entre las raíces de un árbol en un bosque. La joven se despierta voltea a ver el vuelo de un halcón, le silba y lo recibe con un pedazo de carne sobre su mano cubierta con un guante. Con su vestido rojo, el halcón adiestrado y el sobrenombre de “bruja del bosque”, Agnes es lo contrario de una mujer “de su época”, metida en la casa y ayudando en las labores del hogar. Su manera de ser llama la atención del joven William Shakespeare quien se aburre como maestro de latín de chicos inquietos e hijo de un padre dominante que lo desprecia por su carácter retraído y su afición por el estudio. Al narrarle la historia de Orfeo y Eurídice, William atrae la atención –y más tarde el amor– de Agnes. Los enamorados se casan contra la voluntad de sus padres. Desde la perspectiva de Agnes el filme describe su primer embarazo el nacimiento de su primera hija en pleno bosque. En una escena dramática el filme acentúa que el acontecimiento al que llamamos “dar a luz” es en realidad una experiencia terriblemente dolorosa. Aunque William pasa largas temporadas en Londres escribiendo y montando sus obras de teatro, Agnes vive la vida en plenitud hasta que la peste les arrebata a su hijo Hamnet (nombre que en la época también se escribía como Hamlet). El dolor del duelo se lleva la vitalidad y fuerza de la mujer y la armonía de la familia. Agnes no vuelve a sonreír hasta que reconoce en una obra de Shakespeare su manera de expresar el duelo.

El impacto emocional que despierta el filme se debe, aparte del drama que narra, a la bellísima estética visual, los juegos de luz y oscuridad y el imponente trabajo de los actores. Jessy Buckley no sólo interpreta sino se convierte en Agnes y Paul Mescal muestra con Shakespeare a un creador obsesivo y vulnerable. En una entrevista con Chloé Zhao y Jesse Bruckley para Der Spiegel, las dos mujeres comentan cómo crearon juntas el personaje de Agnes y el tono del filme. “Teníamos una textura emocional”, dicen. Su comentario convence ya que “Hamnet” respira creatividad y profundidad emocional.


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