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Embrujos crónicos
Nos hemos acostumbrado tanto a la sonoridad de las transmisiones que miramos a los cronistas deportivos como parte del paisaje mediático e incluso como un mal necesario. -
Compilaciones gustativas
Luego de tantos años de tragaldabas, me he descubierto proclive a la colección de lugares a los cuales ir. Pero sobre todo a la de esos que merece la pena evitar. -
Motorización cafre
Resultaría lamentable que las ciudades terminaran señaladas por la forma en cómo se manejan sus habitantes. Y por la parte de sus corporeidades con la cual conducen. -
Youtubismo
Los vicios de la vieja escuela se acentúan, incluso ante el peligro de que el nicho de mercado se debilite y nada más cierto sector generacional se mantenga fiel a sus “contenidos”. -
La dictadura del balón
Ya se aplacaron los fifas que desayunan, comen y cenan balompié, y también los obsesos que iban por la vida arrastrando el mundialito con síndrome de abstinencia incluido. -
Resaca pambolera
Se ha dicho y escrito tanto que los días posteriores a la final de la copa han parecido meses. Y todo apunta a la necesidad de parar la maquinaria. -
La IA de los hoyos
Otra vez las lluvias volvieron al Valle de Toluca y, con ellas, los baches y la incompetencia oficial. -
Empacho
La sobredosis pambolera a la que se ha sometido al alma no es para menos y llega un instante en que comienza a respingar. -
Destino
¿Habrá remedio contra las patrañas del destino?, inquiere este escribano. Parafraseando a Germán, no lo sé, si lo supiera no habría adquirido maestría en el arte de regarla.