Estilos de vida saludable

Ciudad de México /

La pandemia del covid-19 nos ha hecho reflexionar sobre temas importantes relativos a la salud, tanto individual como colectiva, que por muchos años en nuestro país se habían dejado de lado. Afortunadamente, los responsables de la salud a nivel nacional lo han reconocido también y han decidido actuar desde la base del manejo de las enfermedades, la prevención de las mismas.

Para ello han anunciado que se implementarán en los programas de educación básica la asignatura “Estilos de vida saludable”. Excelente iniciativa ya que es mejor tarde que nunca. Mi cuestionamiento sería sobre la forma en que se implementará, ya que para desarrollar los estilos de vida saludable se requiere de una estrategia global. Esta tendencia moderna de salud se basa en la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, generada por una declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para mejorar los factores de riesgo como alimentación poca saludable y sedentarismo como elementos básicos para preservar la salud.

Los estilos de vida son determinantes en el desarrollo de factores de riesgo para enfermedades o el de factores protectores para el bienestar por lo cual deben ser vistos como un proceso dinámico que no solo se compone de acciones o comportamientos individuales,sino también de acciones de naturaleza social. Los estilos de vida han sido considerados como factores determinantes y condicionantes del estado de salud de un individuo

La Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud, considera los estilos de vida saludables como componentes importantes de intervención para promover la salud. “La salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana, en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo. La salud es el resultado de los cuidados que uno se dispensa a sí mismo y a los demás, de la capacidad de tomar decisiones y controlar la vida propia y de asegurar que la sociedad en que uno vive ofrezca a todos sus miembros la posibilidad de gozar de un buen estado de salud”.

Como cualquier programa educativo, la educación en salud es un proceso que busca la modificación de hábitos perjudiciales para la salud, en todas sus esferas, la física, la emocional y la social; y la adquisición de hábitos que favorezcan que el estado saludable se preserve: alimentación, hidratación, ejercicio y recreación saludables.

La pandemia nos ha obligado a mantener buenos hábitos durante el confinamiento, ¿podremos mantenerlos permanentemente?

Wendy Wood, profesora de psicología y negocios en la Universidad del Sur de California, “Buenos hábitos, malos hábitos” (2019)manifestó que “los cambios importantes en la vida son momentos estresantes llenos de incertidumbre”. Pero al mismo tiempo, señaló: “somos libres para practicar nuevos comportamientos sin interferencia de las señales establecidas y nuestras respuestas habituales a ellos. Al tomar nuevas decisiones, actuamos de nuevas maneras, que pueden funcionar mejor para nosotros”.

Ojalá y el tema no quede solo en la intención. Necesitamos hacerlo, por nuestra salud y la de las generaciones venideras. No debe ser cusa de orgullo el ocupar los primeros lugares en enfermedades prevenibles.

  • Ignacio Cardona
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