Experimentar

  • Para Reflexionar
  • Luis Rey Delgado García

Laguna /

La palabra sugiere la acción de ir hacia el exterior (ex), hacia las cosas, para buscar probar (per). Experimentar tiene el sentido de contacto con las cosas. 

Las experiencias se basan en las percepciones sensoriales. Percibimos con los sentidos y usamos la razón y la emoción para la actividad reflexiva e interpretativa de la experiencia.

Generalmente consideramos la experiencia como una actividad, un hacer que se dirige al objeto para conocer. 

Experimentar será, por lo tanto, la actividad de proponer experimentos que se repiten con el objetivo de llevarnos al conocimiento del “funcionamiento” de las cosas.

Sin embargo, experimentar no es solamente hacer. Existe una dimensión pasiva de la experiencia. 

Es también “sufrir”, ser afectado por los acontecimientos que nos marcan en contacto con la realidad.

En relación con el mundo, con los otros y con lo trascendente, somos afectados, pero también somos transformados en nuestra manera de pensar, de sentir y de actuar. 

La experiencia es fuente de transformación.

Así la experiencia es cotidiana, proviene de las realidades inevitables de la vida concreta; 

También hay otra categoría de experiencia que es “experimental” que tiene como referencia el método científico; y la existencial que es “la experiencia personal del ser humano en el horizonte total de la realidad, donde vive y se realiza.

La formación más valiosa es la que procede de la experiencia personal. 

Los expertos sostienen que “aunque los conocimientos teóricos que se facilitan en las aulas son necesarios, su puesta en práctica es lo que verdaderamente posibilita que se digieran y perduren así con el paso del tiempo”. 

Más que nada porque “lo que se vive nunca se olvida”.

Lo relevante es que al “conectar con nuestra experiencia”, es decir, ser conscientes de lo que vivimos y experimentamos, ellas nos enriquecen, nos nutren, aceleran nuestro desarrollo humano. 

Pero muchas veces vivimos la experiencia como si “pasaran de noche”, simplemente vivimos y experimentamos de manera inconsciente y automática, y nuestra experiencia deja de ser significativa, es decir, no le damos significado a lo que vivimos.

Siempre hay que preguntarnos, ante cualquier experiencia: “Qué Aprendí” “De que me di cuenta” “Cómo me siento” para conectar y crecer a través de la experiencia. 

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