Un Mundial que se pondrá al rojo vivo

Ciudad de México /

Algo pasa con este Mundial: como que no despierta el encantamiento del respetable público, como que le falta magia, como que no ilusiona tanto como los que han tenido lugar en ocasiones anteriores…

Difícil de explicar, esta falta de entusiasmo, por más que nosotros los mexicanos tengamos las expectativas de siempre en lo que toca a la Suprema Selección Nacional de Patabola y de que las estrategias del señor Aguirre parezcan estar funcionando en la cancha, con todo y que pudieren ocurrir catastróficas derrotas en la mismísima fase de grupos frente a Corea del Sur, que no es un equipo nada menor, la República Checa y, pues sí, las mismísima Sudáfrica.

No lo sabemos todavía porque no ha llegado la hora de la verdad. Así como se dice que son rivales no tan feroces al mismo tiempo escuchamos inquietantes veredictos, a saber, que al Tri le falta talento, que carece de líderes con los tamaños de quienes llevaban las riendas en tiempos pasados, que el equipo no tiene “creatividad” y poder ofensivo, en fin, los agoreros de siempre siguen ahí, compartiendo el escenario con los miembros del club de optimistas patriotas para los cuales la camiseta verde, o del color que fuere pero con el respectivo escudo, es un tema de honor nacional.

Nuestra presidenta no estará en el estadio Ciudad de México en el partido de apertura, festejando con el pueblo tan magna ocasión –ni más ni menos que la tercera vez que en este país se inaugura el campeonato más importante del planeta, algo que no ha acontecido en ninguna otra nación— para no afrontar, lo suponemos, la silbatina de rigor, la merezca o no, como tantos otros de sus pares en parecidos trances.

Lo que tampoco podemos anticipar en estos precisos momentos es si los agitadores de costumbre van a llevar las cosas tan lejos como para bloquear las avenidas y calles de acceso al estadio el mismísimo día de la suprema inauguración, una perspectiva tan inquietante que la propia FIFA se preocupa. Sería el peor de los escenarios, señoras y señores, y creo que no nos merecemos, nosotros los mexicanos, que acontezca tan infausta circunstancia, más allá de que las protestas de la gente del campo o de los familiares de los miles y miles de desaparecidos puedan tener lugar sin afectar directamente a los asistentes y visitantes.

Esperando que sea un muy jubiloso comienzo del Mundial, lo que sí ocurrirá es que conforme pasen los días y vaya avanzando la competición, la temperatura subirá y los ánimos de los aficionados, justamente, volverán a estar al rojo vivo.

El futbol es pasión pura. Desde siempre y para siempre.


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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