Lo previsto ya está ante nuestros ojos: hemos entrado a una nueva etapa de contagios comunitarios por covid-19 en México, y las autoridades sanitarias federales han sido consistentes y congruentes desde 2020 cuando comenzó esta pandemia: indolencia e irresponsabilidad, que podría rayar en lo criminal. ¿Qué me lleva a considerar lo anterior?
1. Monopolización de la estrategia, las acciones, los recursos y la información para enfrentar la pandemia.
2. Desdeño y descalificación a las entidades federativas.
3. Inconsistencia, dispersión, contradicción e incompleta información sobre los indicadores de la pandemia.
4. Menosprecio y descalificación a la comunidad científica que no estuviera en su círculo de Palacio Nacional en la Ciudad de México.
5. Personalización de la política sanitaria. Todo giró en torno a dos personajes: el Titular del Poder Ejecutivo y un subsecretario de Salud federales.
6. Subordinación de las decisiones sanitarias a cálculos políticos y económicos.
7. Comunicación social sesgada, insuficiente, sin partir de las necesidades informativas de las comunidades y regiones nacionales.
8. Nula vinculación y participación de la sociedad civil; sólo con grupos de interés político y económico.
9. Cerrazón para suspender y/o diferir inversión pública en proyectos y reorientar recursos al sector salud, educativo y productivo.
10. Soberbia y petulancia en los primeros responsables de la salud pública.
Sobre cada uno de los puntos anteriormente expuestos se pueden identificar y mostrar ejemplos de referencia. Día a día.
Para desgracia de todas y todos, hemos entrado a una nueva fase de pandemia cansados, desgastados, en donde la “indicación” no confesa que el año pasado comenzó a imponerse terminó siendo el único mensaje: sálvese quien pueda.
¿Qué podemos hacer? Por lo pronto no perder la memoria de lo que ha sucedido, lo que han hecho, dejado de hacer y debieron haber hecho. Ya llegará el momento de que rindan cuentas.
Y lo más importante ante la indolencia e irresponsabilidad de los primeros responsables: construir alianzas, redes sociales de prevención y autoprotección comunitaria; el “sálvense quien pueda” llevarlo a “salvémonos juntos”, pues a este gobierno federal parece que le vale.
Rubén Alonso
Twitter: @jrubenalonsog