• Vivir sin 'El Mencho': la estrategia para un CJNG funcional y sin cabeza

  • Nemesio Oseguera dio independencia a los jefes de plaza, quienes funcionan como gerentes, y creó un férreo blindaje contra las deserciones, cuentan agentes de la DEA.
Ciudad de México /

En 2019, el entonces criminal más poderoso del mundo, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, se descubrió tan mortal como cualquiera: médicos jaliscienceses le habían detectado una insuficiencia renal que amenazaba con acortar su vida a los 53 años. El diagnóstico arrancaba una cuenta regresiva que implicaba planear su retirada y testamento ante una posible muerte natural.

Hace siete años, la línea sucesoria estaba clara. Su hijo Rubén, El Menchito, estaba preso en México, pero tres veces antes había sido detenido, encarcelado y liberado por jueces federales. Mencho confiaba que su primogénito repetiría el proceso y saldría pronto del Centro Federal de Readaptación Social 13 en Miahuatlán de Porfirio Díaz, Oaxaca, para alistarse rumbo a la toma del mayor cargo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Sin embargo, un año después esa posibilidad se estrelló con la realidad: en febrero de 2020, México autorizó la extradición del Menchito hacia Estados Unidos para responder por cargos de drogas en el Distrito de Columbia. 

Un viaje sin retorno. Cinco años más tarde, el príncipe del cártel de las cuatro letras fue sentenciado a cadena perpetua.

Desde entonces, el capo de Aguililla, Michoacán, preparó a su empresa criminal transnacional para imitar la resiliencia de los grandes consorcios del mundo, cuentan agentes de la DEA en Estados Unidos para MILENIO: cómo sobrevivir sin cabeza. Un Apple sin Steve Jobs; un CJNG sin Mencho.

“Lo primero es que comenzó a darle independencia a los jefes de plaza. Desde 2020 vimos como muchos testaferros, como (Gonzalo Mendoza) Sapo o (Audias Flores) Jardinero, empezaron a expandirse en negocios que contaban con la aprobación de Mencho, pero no su involucramiento. Por ejemplo, los fraudes asociados a la venta de tiempos compartidos en zonas turísticas como Puerto Vallarta”, explica un agente antidrogas.

Otro líder de un cártel hubiera mantenido una férrea supervisión a nuevos mercados negros por temor a ser defraudado, pero Mencho permitió su libre operación a cambio de que no dejaran de enviar un porcentaje de las ganancias a la “matriz” del Cártel Jalisco Nueva Generación. 

Cadena perpetua para 'El Menchito' alteró estructura del CJNG. | Foto: Reuters

Lo mismo pasó con la instalación de centros telefónicos para estafas cibernéticas: cada jefe de plaza podía incursionar en las actividades ilícitas que quisiera, siempre y cuando las reportara al jefe.

“Al darles independencia los fortaleció. Y ese es un movimiento usual de los jefes salientes. Yo no sé si Mencho conoce los manuales de gestión de empresas, pero empíricamente comenzó a operar como uno. Eso es lo que hace un director ejecutivo cuando se enfrenta a una vacancia estratégica”, aseguró otro integrante de la DEA.

Jefes de plaza, gerentes de la empresa

El periodista Chris Dalby desarrolla esa idea en su libro CJNG: Una guía rápida al cártel más mortal de México: mientras los jefes de plaza del Cártel de Sinaloa o el Golfo tienen poca libertad y funcionan más como soldados, los del Cártel Jalisco Nueva Generación actúan como gerentes en sus propias plazas. Esa descentralización permite continuidad operativa aun con la ausencia del líder.

“La independencia que El Mencho dio a sus jefes de plaza es, en el corto plazo, una de las razones por las que el CJNG no va a colapsar de la noche a la mañana. R2 en Guadalajara, El Sapo en el corredor del Pacífico, El Jardinero en Nayarit. 
“Cada uno de ellos lleva años manejando su propio territorio, sus propias finanzas y su propia gente sin necesitar una llamada de Jalisco para tomar decisiones. La maquinaria sigue funcionando porque fue diseñada para funcionar sola. Los laboratorios, las rutas, las redes de lavado, nada de eso se detiene porque El Mencho ya no está.
“El problema es que esa misma autonomía es exactamente lo que hace peligrosa la sucesión. Lo que El Mencho logró fue que la fragmentación fuera una opción irracional. Sin él, cada jefe de plaza tiene todo lo que necesita para independizarse, el dinero, las armas, la gente, el territorio. En el corto plazo, la mayoría va a agachar la cabeza, consolidar sus negocios y evitar ser el siguiente objetivo del ejército mexicano o de la DEA”, asegura Dalby.

Otro “seguro” para que el cártel de las cuatro letras pudiera sobrevivir aún decapitado está en la diversificación de mercados negros que planificó El Mencho: mientras grupos criminales como La Nueva Familia Michoacana dependen de la fórmula drogas-extorsión, el Cártel Jalisco Nueva Generación amplió sus negocios hasta el financiamiento de grupos terroristas en África y la venta de drogas recreativas en Oceanía.

“El fondo financiero del Cártel Jalisco Nueva Generación se integra de la venta de drogas sintéticas, el cobro de paso a migrantes, tráfico de armas, pero también de minería, agua, madera, piratería, medicinas apócrifas, blindaje de automóviles. Esto reduce el riesgo de colapso inmediato, si el líder es capturado o abatido”, contó el ex director de InsightCrime, durante otra entrevista en 2024.

​Dalby explica que, además de reducir traiciones o cambios de bando, esa independencia ayuda la recaudación de mayor dinero para garantizar las operaciones continuas de la empresa: cada jefe de plaza es libre de establecer “el derecho de piso” que mejor convenga a su territorio. No hay un catálogo único de delitos autorizados. Todo vale, si fortalece al cártel.

Además, las relaciones con proveedores de precursores, transportistas y distribuidores de drogas en Estados Unidos y Centroamérica sostienen la cadena de suministro más allá de la figura del jefe: la mayoría jamás ha tenido trato directo con Mencho ni lo conoce personalmente. No necesita de su existencia para seguir operando.

El blindaje contra las deserciones

Otra característica es que si alguien quisiera cambiar de empresa criminal, es decir, mudarse a un cártel contrario, el Cártel Jalisco Nueva Generación ha desarrollado castigos brutales al interior del organigrama. Mutilaciones, torturas y asesinato de familiares. 

La deserción se castiga con la violencia extrema que el cártel suele mostrar en videos publicados en redes sociales, lo que limita que “los recursos humanos” lleven la capacitación recibida en los campos de adiestramiento a otros grupos criminales.

“El caso del Cártel Jalisco es muy interesante. El 100 por ciento de sus videos de ejecuciones en redes sociales están hechos para exhibir lo que sucede con sus rivales. No hay videos de jaliscos castigando a otros jaliscos por pasarse de bando o traicionar a Mencho. Eso simplemente no sucede. Es parte de la estrategia”, dice un agente de la DEA.

Ante un vacío de liderazgo, el personal no se va, sino que se mantiene. Y eso preserva dos activos para el grupo criminal: el conocimiento de rutas, proveedores, esquemas de lavado de dinero y contactos institucionales, además de la reputación de cumplimiento, lealtad y cohesión.

“La primera deserción relevante puede generar un efecto dominó. Se va un comandante y lo siguen los demás. El Mencho sabía que, sin él, debía asegurarse que las estructuras siguieran teniendo un sentido de lealtad, pertenencia, que impidiera dar una percepción de debilidad incluso en los peores momentos.
“Así como hay empresas que dedican años a consolidarse como ‘la mejor del mercado’ o ‘líder en el ramo’, El Mencho volcó dos décadas de su vida a construir el cártel más grande con el objetivo de que pertenecer al CJNG fuera el ‘sueño’ de quienes desean integrarse al crimen organizado. El cártel no se va a debilitar sin él, porque se piensa que ‘no hay otro mejor lugar para trabajar’”, cuenta el otro agente estadunidense.

Por eso, dice, el Cártel Jalisco Nueva Generación fue pionero en el uso de íconos y frases que le dieran un sentido de vinculación colectiva a los miembros del grupo, desde sicarios hasta jefes de plaza y operadores financieros: corridos bélicos, los parches de los comandos y el logotipo del cártel son parte de la imagen institucional.

Incluso procuró que existiera un esolgan: "¡Pura gente del señor Mencho!" es un grito de guerra encaminado a fortalecer un cuerpo, aunque no tenga cabeza.

Te recomendamos
Pánico y ‘fake news’, el manual de reacción del CJNG tras la muerte de 'El Mencho'

ksh

  • Óscar Balderas
  • Oscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite