A poco más de dos años del estallido de la pugna entre Los Chapitos y Los Mayos del Cártel de Sinaloa, las piezas del tablero criminal se han movido. Por parte de la facción que encabezan los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, abundan los nombres de operadores logísticos, lugartenientes, pistoleros y lavadores de dinero que han sido neutralizados ya sea por arresto o abatimiento. Los Mayos, por su parte, han sufrido únicamente dos bajas de alto nivel: la de Juan Carlos Félix Gastélum alias Chavo Félix y la de José Ángel Rivera Zazueta, mejor conocido como Don Flaco.
Si bien las diligencias de autoridades de los tres niveles de gobierno se mantienen activas en miras de pacificar al estado y contrarrestar el poderío e influencia de ambas facciones, un tercer actor criminal del estado también se ha convertido en objetivo de operativos y acusaciones: el Cártel de Guasave. Si bien la organización delictiva es encabezada por Fausto Isidro Meza Flores, alias El Chapo Isidro, su estructura criminal también contempla colaboración con otros operadores que, al igual que él, se convirtieron en herederos del legado del Cártel de los Beltrán Leyva en Sinaloa.
Durante los primeros ocho meses del conflicto que sostienen Los Chapitos y Los Mayos en Sinaloa, tanto el Chapo Isidro como Jesús González Peñuelas -alias Chuy González-, Óscar Manuel Gastélum Iribe -El Músico- y Pedro Inzunza Noriega -El Sagitario- optaron por mantenerse neutrales, no obstante, para mayo de 2025 una serie de enfrentamientos terminarían por revelar su afinidad por uno de los dos grupos en disputa.
Fuentes de la Fiscalía General de la República (FGR) revelaron a MILENIO que el Cártel de Guasave -y sus aliados- cerraron filas con Los Mayos para hacer frente a la facción de Los Chapitos, una decisión que desató una ola de violencia en zonas del norte de Sinaloa como Mocorito, Guamúchil, Salvador Alvarado y Angostura.
La alianza fue estratégica para que tanto Ismael Zambada Sicairos, El Mayito Flaco, sus asociados y colaboradores mantuvieran bajo su influencia plazas clave de la entidad al tiempo de que se reforzó el combate a unidades sicariales afínes a sus rivales comandados por los hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar. Con lo que el Cártel de Guasave y los herederos de los Beltrán Leyva no contaban es que sería precisamente su asociación con Los Mayos la que terminaría por consolidarlos como objetivos prioritarios para autoridades tanto mexicanas como estadunidenses.
Las acusaciones por narcoterrorismo
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca trajo consigo la promesa de endurecer las medidas de combate al narcotráfico. Y lo cumplió. A finales de febrero de 2025 el magnate republicano firmó la orden ejecutiva que designaba a seis cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés).
Fue en ese sentido que en las acusaciones que presentaron en contra de operadores de redes de tráfico de drogas comenzaron a aparecer cargos por ‘narcoterrorismo’ o por ‘brindar apoyo material a una organización terrorista’. Para sorpresa de nadie, los primeros mexicanos en ser acusados por ese tipo de delitos fueron dos miembros del Cártel de Sinaloa, específicamente de aquellos remanentes que sobrevivían del Cártel de los Beltrán Leyva.
Sus nombres: Pedro Inzunza Noriega y Pedro Inzunza Coronel. El Sagitario y El Pinchón -como eran mejor conocidos- protagonizaron la primera acusación formal por narcoterrorismo, la cual fue presentada en mayo de 2025 ante la corte federal del Distrito Sur de California. A padre e hijo también se les acusó de delitos vinculados al tráfico de drogas y el lavado de dinero.
Contrario a otros integrantes de organizaciones delictivas, el Sagitario y el Pichón habían logrado mantener un perfil bajo, no obstante, sus alcances operativos y cercanía con otros de los herederos del Cártel de los Beltrán Leyva en Sinaloa los llevaron a ser considerados por el Departamento de Justicia como cabecillas de una de las redes de producción de fentanilo más grandes y sofisticadas del mundo.
En una circunstancia similar se ubicó a Óscar Manuel Gastélum Iribe. El Músico, como es mejor conocido, fue acusado en septiembre de 2025 por terrorismo ante la corte federal del Distrito Norte de Illinois donde también se le señaló de haber coordinado el trasiego de fentanilo, cocaína, heroína y otras drogas a Estados Unidos.
Si bien en dicha acusación también fueron incluidos dos de los miembros de su red de contrabando, El Músico se convirtió en otro de los herederos del Cártel de los Beltrán Leyva en ser imputado por cargos de dicha relevancia.
La ofensiva que desde el Departamento de Justicia emprendió en contra de ambos operadores repercutió del otro lado de la frontera en donde múltiples operativos de la Secretaría de Marina (Semar) en el norte de Sinaloa comenzaron a anunciar la presión por detenerlos. Si bien Óscar Manuel Gastélum Iribe ha logrado eludirlos, la suerte fue distinta para El Sagitario y El Pichón.
La caída del Sagitario y El Pichón
Seis meses después de haber sido acusados de narcoterrorismo, la suerte se agotó para Pedro Inzunza Noriega y Pedro Inzunza Coronel. Fue el 30 de noviembre de 2025 cuando a través de su cuenta de X el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, informó los resultados de dos operativos que personal naval y de la Fiscalía General de la República (FGR) encabezaron en Guasave y Ahome.
Además del aseguramiento de armas, vehículos, drogas y precursores químicos, la diligencia de autoridades federales dejó también el arresto de dos operadores del Chapo Isidro y el abatimiento de uno más: Pedro Inzunza Coronel. La muerte del Pichón fue confirmada por el titular de la Secretaría de la Defensa (Defensa), Ricardo Trevilla Trejo, durante una conferencia de prensa.
Pese al golpe que sacudió la estructura criminal de los remanentes de los Beltrán Leyva en Sinaloa, los operativos no se detuvieron. En plena víspera de año nuevo, Pedro Inzunza Noriega fue arrestado en un inmueble de Culiacán. En México, El Sagitario fue procesado por la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), sin embargo, los cargos por tráfico de drogas, lavado de dinero y narcoterrorismo que pesaban en su contra del otro lado de la frontera lo convirtieron en el candidato ideal para formar parte del tercer paquete de generadores de violencia entregado por el Gobierno de México a autoridades estadunidenses el 20 de enero de 2026.
El abatimiento del Chuta y Chuy González
A los golpes que han atravesado los remanentes del Cártel d elos Beltrán Leyva a lo largo de los más de dos años de la guerra intestina del Cártel de Sinaloa se suman dos abatimientos más. El primero fue el de Jesús Omar Ibarra Félix, identificado como un operador logístico que, aunque fue vinculado con Los Chapitos al comandar a un brazo armado conocido como Fuerzas Especiales Chuta (FECH), optó por cambiar de bando para sumarse a las filas del Cártel de Guasave.
Según da cuenta la acusación presentada en su contra en la corte federal del Distrito Norte de Illinois, entre mayo de 2025 y hasta enero de 2026, El Chuta -como también era conocido- conspiró con Fausto Isidro Meza Flores para desplegar a miembros de la FECH en miras de brindar seguridad y participar en el conflicto que se libra en Sinaloa.
Pese a ser buscado por autoridades tanto mexicanas como estadunidenses, a el Chuta su destino no lo alcanzó en prisión sino entre balas. De acuerdo con reportes de medios de comunicación locales, el cuerpo del operador del Chapo Isidro fue localizado con visibles huellas de violencia en la entrada de la comunidad de Charay en el municipio de El Fuerte el pasado mes de junio.
El golpe más reciente para los remanentes del Cártel de los Beltrán Leyva que operan en Sinaloa llegó el pasado lunes 26 de octubre luego de que autoridades federales desplegaron un operativo en distintas comunidades de Guasave. Los primeros reportes, obtenidos por el periodista Carlos Raeb Morales para MILENIO, narran que una persecución que comenzó en la Estación Bamoa y se extendió por autopistas y comunidades rurales del norte de Sinaloa dejó como saldo dos muertos.
Entre el fuego cruzado de personal naval y civiles armados quedó Jesús González Peñuelas, identificado como el operador de una red independiente de tráfico de drogas por el que el Programa de Recompensas por Narcóticos del Departamento de Estado ofrecía hasta cinco millones de dólares por información que condujera a su captura.
Además de identificar a su red como una de las más prolíficas de trasiego de narcóticos, autoridades estadunidenses lo ubicaron como un importante colaborador del Chapo Isidro del Cártel de Guasave. No era casualidad pues la trayectoria delictiva de Chuy González también se forjó en uno de los brazos armados que operó años atrás para el Cártel de los Beltrán Leyva.
Los abatimiento de Chuy González, El Pichón y El Chuta, así como la detención del Sagitario y las acusaciones en contra del Músico han comenzado a cerrar el cerco a los remanentes del Cártel de los Beltrán Leyva que sobreviven en Sinaloa y que, al contrario de Los Mayos pero igual que Los Chapitos, han resentido los golpes de autoridades federales en sus respectivas estructuras criminales.
ATJ