¿Es cierto que fumar cigarros electrónicos no afecta la salud?

Los cigarros electrónicos se han convertido en la moda que promete dejarás de fumar tabaco, sin dientes amarillos ni ceniceros. Conoce qué tan cierto es
Los cigarros electrónicos producen vapores como si fuera humo real, y afirman evitan el mal aliento del fumador. (Archivo)

Milenio Digital

Consumir nicotina sin expedir mal aliento, ni causar cáncer de pulmón a largo plazo. Es una de las promesas de los cigarros electrónicos, que aumentan el uso por diferenciarse de los cigarrillos convencionales. No producen colillas ni contienen tabaco y se asegura que no afecta la salud, aunque cada vez se reportan más muertes por su consumo.

¿Cómo funcionan los cigarros electrónicos?

Los cigarrillos electrónicos son conocidos por diferentes nombres, como e-cigs, vaporizadores, vapes, sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), cigarrillos tipo bolígrafo, sistemas alternativos para suministrar nicotina (ANDS), entre otros.

Como “vaporear” o “vapear”, se le conoce al acto de inhalar el “vapor” de un cigarrillo electrónico.

A través de una batería de alto voltaje, el consumidor la conecta a la corriente eléctrica. Cuando está cargada, se calienta el e-líquido y lo transforma en un vapor. Con una abertura, la persona lo introduce en su boca e inhala el contenido.

El encanto del cigarro electrónico

La publicidad constante y los sabores que simulan el chocolate, caramelos o chicle, capturan al público cautivo de estos aparatos, adolescentes y jóvenes principalmente, de acuerdo con la UNAM.

Los cigarrillos electrónicos presentan diferentes modelos. Pueden ser cigarros o pipas normales de tabaco, pero también lucir como bolígrafos, lápices, o memorias USB.

Sus defensores argumentan que sirven para dejar de fumar, por salud, por menor costo respecto del cigarrillo de tabaco, además de la libertad para usarlos en sitios donde se prohíbe hacerlo y para no incomodar a los no fumadores.

Los cigarros electrónicos y sus daños

El cigarrillo electrónico representa un serio riesgo para la salud, afirmó Guadalupe Ponciano, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM.

La composición del vapor posee sustancias tóxicas perjudiciales para la salud. Para el calentamiento del líquido, pueden encontrarse minúsculas partículas de hierro, estaño, níquel y cromo, alerta la institución universitaria. 

Su elevado porcentaje de nicotina, que varía de una marca a otra, la convierten en sustancia adictiva. También genera crisis cardiovasculares que podrían ser mortales, pues la nicotina causa infartos al miocardio, y afecta los pulmones, aunque sea en menor medida que el cigarro convencional.

Pero el principal riesgo es que los cigarrillos podrían explotar en la boca del usuario, y así ocasionar severos daños en sus manos y rostro.

Guadalupe Ponciano aseguró que el vapor de los cigarrillos electrónicos no es de agua y, además, contamina el aire: en él hay pequeñas partículas que se acumulan progresivamente en el aparato respiratorio y lo dañan.

De venta ilegal a su comercialización en México

La doctora advirtió que el cigarro electrónico atenta contra las políticas de espacios cien por ciento libres de humo de tabaco, ya que se ha convertido en una droga con permisividad social.

Su uso estaba prohibido en México, ya que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) señalaba que estos dispositivos no tienen registro sanitario, y así su venta es ilegal.

Además, el artículo 16 de la Ley General para el Control del Tabaco impedía la fabricación y comercialización de cualquier producto “que no sea producto del tabaco”.

Sin embargo, recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobó su venta y comercialización, al señalar que no puede darse un trato igualitario a los productos que contienen tabaco y a los que no, ya que es inconstitucional.

Ponciano lamentó el aumento de los cigarros electrónicos en México, “una sociedad que necesita una droga para ser feliz y para encontrar alegría, tristemente es una sociedad perdida”, concluyó.

MJA

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