Olvidar las llaves, procrastinar, perder la concentración o tener problemas para organizarse. En redes sociales, comportamientos cotidianos como estos pueden convertirse rápidamente en una conclusión: “Tengo TDAH”.
El fenómeno no es menor. TikTok e Instagram han hecho que cada vez más personas encuentren en videos sobre salud mental explicaciones para experiencias que llevan años tratando de entender. Pero identificarse con un síntoma no equivale a tener un trastorno.
El TDAH es una condición del neurodesarrollo que requiere una evaluación clínica. Sus síntomas deben ser persistentes, aparecer desde etapas tempranas de la vida y afectar de manera significativa distintos ámbitos de la vida.
Ashwini Nadkarni, psiquiatra y profesora de la Escuela de Medicina de Harvard, ha advertido que el contenido sobre TDAH en redes puede llevar a las personas a atribuir comportamientos normales, o que podrían tener otras causas, a este trastorno.
Para el psicólogo Jesús Ramírez Escobar, experto consultado por MILENIO, el problema también está en cómo las redes pueden convertir un trastorno en una identidad.
“En tiempos donde el algoritmo diagnostica más rápido que un profesional, la cultura del autodiagnóstico ha convertido al TDAH en una especie de accesorio emocional con filtro vintage. Fingirlo (o exagerarlo) en redes no solo banaliza una condición compleja, sino que convierte el padecimiento en performance”.
Asimismo, el especialista señaló que convertir las condiciones mentales en una tendencia estética tiene “un riesgo doble: quienes realmente viven el trastorno quedan invisibilizados, y quienes lo imitan, confunden los síntomas con un estilo”.
“Convertir un trastorno en estética es como maquillarse con una herida abierta: puede verse interesante, pero sigue siendo una forma de dolor que no se atiende”.
Y ahí aparece la paradoja: las redes pueden ayudar a visibilizar condiciones que durante años fueron incomprendidas, pero también pueden reducirlas a listas de síntomas fáciles de reconocer y compartir.
Un estudio sobre contenido de TDAH en TikTok encontró, además, que muchos usuarios reportaban haberse autodiagnosticado después de consumir estos videos. El problema, entonces, no es hablar de salud mental en internet. El problema aparece cuando la identificación sustituye a la evaluación.
Porque reconocerse en un video puede ser el comienzo de una pregunta. Pero no debería convertirse, por sí solo, en un diagnóstico.