Para millones de mexicanos, tener un automóvil representa libertad, comodidad e independencia. Sin embargo, también implica una serie de costos que van mucho más allá del precio de compra.
De acuerdo con datos del INEGI, en México circulan más de 37 millones de automóviles particulares. Mientras tanto, la Ciudad de México encabeza los índices internacionales de congestión vial, según el Traffic Index de TomTom, lo que convierte al tiempo de traslado en uno de los principales desafíos para quienes se mueven diariamente.
Pero el costo de tener un auto no termina en el tránsito. A los pagos del crédito o el enganche se suman gasolina, seguro, mantenimiento, verificaciones, licencias, estacionamiento y reparaciones imprevistas, gastos que pueden representar decenas de miles de pesos al año.
Paradójicamente, para muchas personas el automóvil no es una elección, sino una consecuencia de otros problemas urbanos. El aumento en el precio de la vivienda ha llevado a miles de familias a vivir cada vez más lejos de sus centros de trabajo, haciendo que recorrer largas distancias en transporte público sea poco práctico o insuficiente.
En ese contexto, el auto deja de ser un símbolo de estatus para convertirse, en muchos casos, en una herramienta de movilidad cotidiana.
Por eso, en este capítulo de #RealidadESMilenio analizaremos cuánto cuesta realmente tener un automóvil en México, cómo el tránsito, la vivienda, la inseguridad y el diseño de las ciudades influyen en esa decisión, y si hoy contar con un vehículo sigue siendo un lujo o se ha convertido en una necesidad para millones de personas.