Los diez textos que componen Neblina afuera (Sexto Piso), de Iveth Luna Flores (1984), se presentan como “ensayos autoficcionales”. Podrían pasar por relatos—y un intermedio lírico dedicado a establecer la genealogía de la poesía— o como los capítulos de una novela. Su pertenencia importa poco. Importa, en cambio, su aire confesional, casi una progresión de exabruptos en mitad de una ceremonia religiosa.
Sus materiales son ya un legítimo lugar común: hogar enfermo, padre brutal y alcohólico, madre triste y acongojada, ilusiones de clase trabajadora, maltratos, heridas emocionales, deseos de independencia, tratos frecuentes con arrebato febriles… y se ofrecen, leemos en las páginas finales, como pruebas de un dolor que antecede incluso al nacimiento y como instrumentos de venganza contra la familia. No llegan, sin embargo, a descorrer las cortinas, a traspasar el umbral. Del padre brutal y alcohólico, por ejemplo, solo tenemos su sarcasmo y sus fines de semana tumbado en un sillón. La narradora huye de los pormenores porque tiene el único propósito de “indagar quién soy mientras escribo”. Resulta, pues, desilusionante comprobar que estos ensayos autoficcionales obtengan sus atributos de la consulta del psiquiatra, o el diván del analista, y no de la literatura.
Si todo se reduce a hurgar en el interior hasta dar con una voz, uno esperaría al menos que ese viaje a la infancia y a la juventud en Apodaca, Nuevo León, a la edad adulta en la carrera de Letras y en empleos temporales arrojara paisajes complejos y multicolores. Debe ser por “la veintena de talleres, diplomados y seminarios de creación literaria”, según informa su ficha biográfica, que Iveth Luna Flores solo tiene herramientas para describir su mundo en blanco y negro. Desconoce el ejercicio de mirarse a la distancia o de echar mano quizá del recurso de tratarse como personaje. Tanto llanto a solas fastidia lo mismo que fastidiaría demasiada risa idiota.
Iveth Luna Flores pone demasiado empeño en declarar que nada sería de ella sin la escritura. De hecho, Neblina afuera trata exclusivamente de eso. Leyendo sus egotemáticas inmersiones, uno guarda la sospecha de que, por encima de cualquier consideración, solo responde a una cándida ingenuidad.
Neblina afuera
Iveth Luna Flores | Sexto Piso | México, 2025
AQ / MCB