El mercado sí presenta una transición verde, pero lenta

Opinión. Los productores de petróleo defenderán sus intereses hasta la muerte, como demostraron en la COP27; la política puede ser lo único que cambie el panorama

La caída en precios de la energía solar aún no es suficientemente transformadora ni rápida. ESA ALEXANDER/Reuters
Martin Wolf
Londres /

Independientemente de lo que pueda estar mal en la economía, su punto de partida es correcto: la gente responde a los incentivos. Supongamos que las energías renovables fueran las dominantes para el suministro eléctrico; y que fuera más rentable utilizar la solar, la eólica u otras fuentes renovables que los combustibles fósiles. Entonces, las fuerzas del mercado impulsarían por sí solas la transformación de las economías hacia la protección del clima.

Posiblemente aún es necesario reducir los costos del capital en los países emergentes y en desarrollo, así como acelerar la transferencia de tecnología. Pero el viento de las utilidades lo estaría impulsando. ¿Es este el mundo en el que vivimos? Si no es así, ¿cómo podemos crearlo?

Empecemos con una simple propuesta: si algo es rentable, se hará. Los gestores de activos pueden deshacerse de las acciones de las compañías de combustibles fósiles y los bancos negarse a financiarlas. Algunos inversionistas pueden negarse a poseer o financiar empresas que hacen cosas que consideran malvadas. Pero mi colega columnista, Stuart Kirk, tiene razón al afirmar que alguien más las poseerá y financiará, siempre que sean rentables.

Pueden ser gobiernos y empresas extranjeras o entidades privadas nacionales, incluso la regulación puede frenar algunas actividades, aunque es probable que la resistencia política lo dificulte: veamos el debate sobre la producción de combustibles fósiles en EU. Además, los productores de petróleo defenderán sus intereses hasta la muerte, como demostraron en la COP27 de Egipto. Si uno duda de lo difícil que es parar un negocio rentable, hay que ver la historia de la prohibición de las drogas.

¿Qué tan cerca estamos entonces de hacer que las renovables sean la tecnología dominante para el suministro de energía? La respuesta es que hemos logrado notables avances. Pero no es lo suficientemente rápido como para que sea algo transformador dentro de la escala de tiempo relevante, una que cada vez se vuelve más corta como resultado de las últimas décadas de retrasos.

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La buena noticia es que, como muestra la Agencia Internacional de Energías Renovables, desde 2010 hay un descenso espectacular del llamado “costo nivelado” de la electricidad generada con energías renovables. Esto es cierto en el caso de la eólica terrestre y marina, y aún más en la solar voltaica. Los costos están ahora en el extremo inferior de la gama de generación con combustibles fósiles, incluso debajo. Esto es potencialmente transformador.

La mala noticia es que esa caída de los costos no fue lo suficientemente transformadora ni rápida. De hecho sí produjo un aumento de la participación de las energías renovables en la generación de electricidad. En la Unión Europea, alcanzó 25 por ciento en 2021, pero en el mundo se mantuvo en apenas 13 por ciento.

Si se quiere mantener el límite de 1.5 grados centígrados las emisiones totales deben caer drásticamente de aquí a 2030, sobre todo en la generación de electricidad. Para que esto ocurra se necesita una enorme expansión en el uso de lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) denomina “fuentes de bajas emisiones”, que en su mayoría son de energías renovables, mientras que el uso de los combustibles fósiles sin disminuir se reduce un tercio. Esto debe pasar los próximos ocho años.

Nada de lo que ocurrió en Sharm el-Sheikh sugiere que esto sea probable. Las razones de la relativa lentitud de la adaptación a las energías renovables hasta ahora, a pesar de haberse hecho más competitivas, son muchas.

Con las fuerzas del mercado empujando cada vez más en la dirección correcta, la pregunta es cómo acelerarlas. Por eso, a pesar del escepticismo sobre los intentos de hacer que las empresas con fines de lucro sigan objetivos morales, me alegro de que los cambios deseados estén en línea con lo que dicen los mercados: se puede esperar que a uno le vaya bien haciendo el bien.

En términos generales, hay cinco cambios políticos que se deben realizar: aumentar la inversión en investigación científica; elevar los subsidios de la aplicación de nuevas tecnologías e invertir en complementarias con el fin de acelerar el aprendizaje práctico en cada una de ellas; dejar de subsidiar los combustibles fósiles, que ascendieron a 700 mil millones de dólares en 2021, salvo en la captura y almacenamiento de carbono; introducir el precio al carbono tal vez impidiendo que las posibles caídas de los precios de la energía se trasladen totalmente al mercado; y reducir el riesgo de financiamiento, especialmente en países en desarrollo.

La política puede ser lo único nuevo y sí, el mundo habla mucho más de lo que hace y está muy por detrás de lo que debería. Y no, el mercado no va a realizar la transición necesaria con suficiente rapidez. Pero ahora hay una importante oportunidad de brindar energía segura, limpia y barata a todos, que los políticos pueden vender.

Financial Times Limited. Declaimer 2021


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