Se calcula que, cada dos horas, una mujer muere de cáncer cervicouterino en México. Los números lo colocan como el segundo tipo de cáncer que más vidas cobra en el país pese a que hoy en día es totalmente prevenible.
Desde el 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció una estrategia para eliminar esta enfermedad de la lista de problemas de salud pública para el año 2030. La estrategia se basa en tres objetivos: vacunar, detectar y tratar.
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Si bien algunos países ya están cerca de cumplir el objetivo, muchos otros se están quedando atrás. Los especialistas de diversos puntos del mundo ven en la aplicación generalizada de las vacunas una de las vías más eficaces para erradicar este cáncer.
¿Cómo erradicar el cáncer cervicouterino?
Actualmente, Australia y Reino Unido son los países que más cerca están de cumplir el objetivo de la OMS. Las tasas de ambos países han caído por debajo de 6 por 100 mil habitantes y se proyecta que en los próximos diez años estén por debajo de los 4 por 100 mil.
¿La razón? Los programas de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y la detección temprana son eficaces. Tomando en cuenta que el VPH es la infección de transmisión sexual (ITS) más común en el mundo, la prevención se vuelve crucial.
“La infección es bastante frecuente. Más del 70 u 80% de la población tenemos o hemos tenido una infección del VPH”, detalló el doctor y presidente de la Academia Mexicana de Citopatología, Ludwig González Mena, durante el Foro de Conferencias Médicas. Estrategia Global 2030: Por un futuro sin cáncer cervicouterino.
En la mayoría de los casos, el VPH causa una infección asintomática que desaparece espontáneamente. Sin embargo, cuando el cuerpo no elimina el virus, la infección persistente puede causar verrugas genitales o conducir a lesiones precancerosas que pueden progresar a cáncer.
Aunque hay mayor prevalencia de casos de VPH en mujeres, se estima que 1 de cada 3 hombres mayores de 15 años está infectado con al menos un tipo de VPH genital; y 1 de cada 5 está infectado con uno o más tipos de VPH de alto riesgo u oncogénicos. Es aquí en donde entra la importancia de la vacuna generalizada.
“La evidencia que tenemos hasta ahora, nos dice que si se hace la vacunación tanto en hombres como en mujeres, se puede disminuir la mortalidad por cáncer de cuello de útero en menos tiempo”, explicó el Dr. Ludwing a MILENIO.
En Australia y Reino Unidos ya se aplican vacunas tanto a niñas, como a niños y personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad, además, algunos estudios señalan que tasas de vacunación del 80% al 100% para niños y niñas, con vacunas de recuperación para los adultos, podrían prevenir casi 50 millones de casos de cáncer de cuello uterino para el año 2100 en todo el mundo.
“En países de ingresos bajos, si se les aplica la vacuna nada más a las mujeres, el cáncer cervicouterino va a desaparecer en los próximos 100 años. Si se le aplica a hombres y mujeres sería en 30 años”, planteó el jefe de Oncología del Hospital General de México Carlos E. Aranda Flores durante su ponencia.
Además, si bien el virus es el principal detonante del cáncer cervicouterino también puede detonar otros tipos (como el de vagina y vulva) incluyendo algunos que afectan a los hombres como el cáncer anal, de pene y algunos de cánceres de cabeza y cuello.
¿Qué se prevé para México?
En México anteriormente, las políticas públicas estaban enfocadas en las mujeres.
“Cuando pensamos en una medidas de salud pública, se prioriza la medida que se puede otorgar a la mayor parte de las personas, por eso inicialmente estaba dirigida exclusivamente a mujeres: por el mayor riesgo de desarrollo de carcinoma”, agrega el doctor González.
No obstante, según el especialista, se prevé que próximamente el sector salud mexicano integre la vacunación para niños y niñas. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Vacunología, con la actualización de los Lineamientos Generales 2025, los niños recibirán la vacuna en la campaña de vacunación universal, dirigida a niñas y niños de 5º grado de primaria y de 11 años no escolarizados.
En el país se aplican dos tipos de vacunas contra el VPH, la tetravalente (VPH4), que protege contra cuatro serotipos del virus y la nonavalente (VPH9) que brinda protección ampliada contra 9 serotipos.
El esquema de vacunación consiste en 2 dosis para personas de 9 a 14 años y 3 dosis para personas de 15 años en adelante.
Pruebas de VPH
De acuerdo con datos recabados por la Universidad de Oxford, los países que ya están observando reducciones drásticas en las tasas de cáncer de cuello uterino no solo cuenta con una estrategia de vacunación generalizada contra el VPH sino también pruebas de detección periódicas del cáncer de cuello uterino.
Dentro del plan propuesto por la OMS se plantea que el 70% de las mujeres de 35 a 45 años se realicen las pruebas del Papanicolaou y la prueba del Virus del Papiloma Humano (VPH). Actualmente es posible conseguir este tipo de pruebas tanto en el sector público como en laboratorios privados.
Esto enfocado en encaminar con éxito la última fase: garantizar que el 90% de las mujeres diagnosticadas con este tipo de cáncer reciban un tratamiento adecuado.
El Dr. Carlos Aranda Flores agregó que el cáncer cervicouterino está relacionado con la pobreza y el limitado acceso a servicios:
"En México, es más prevalente en el sur que en el norte del país. Por ello, el objetivo debe ser mejorar la cobertura de las pruebas de detección, además de facilitar el acceso a la vacuna contra el VPH, que ha demostrado ser eficaz en la reducción de la incidencia de este padecimiento, con un aumento en la generación de anticuerpos que van de 50 a 500 veces".
¿Dónde vacunarse contra el VPH?
En México, existen varios lugares donde se puede aplicar la vacuna contra el VPH. La Secretaría de Salud ofrece la vacuna de forma gratuita en centros de salud públicos, como hospitales, clínicas y unidades de salud familiar, especialmente en aquellos que cuentan con servicios de salud reproductiva y atención a la salud de la mujer.
Además, algunas instituciones de salud privadas, como hospitales y clínicas particulares, también ofrecen el inmunológico, aunque en este caso, el costo debe ser cubierto por el paciente o mediante seguro médico. Es importante mencionar que la vacuna contra el VPH también se encuentra disponible en algunas farmacias y centros de salud especializados en vacunación, aunque en estos casos, es necesario verificar la disponibilidad y el costo de la vacuna.
Es recomendable consultar con un profesional de la salud para obtener más información y determinar el lugar más adecuado para recibir la vacuna.
¿Qué provoca el cáncer cervicouterino y cuántas etapas tiene?
El cáncer cervicouterino puede ser una enfermedad silenciosa, ya que en sus etapas iniciales no suele presentar síntomas evidentes. De ahí la importancia de las pruebas de tamizaje.
A medida que avanza, pueden aparecer los siguientes signos:
- Sangrado vaginal anormal: esto incluye sangrado entre periodos menstruales, después de las relaciones sexuales o tras la menopausia.
- Flujo vaginal inusual: puede ser acuoso, con sangre o tener un olor fuerte.
- Dolor pélvico persistente: especialmente durante las relaciones sexuales o en la zona baja del abdomen.
- Dificultad o dolor al orinar: en casos más avanzados, puede haber obstrucción o sangrado al orinar.
- Hinchazón en las piernas: esto puede ser un signo de que el cáncer ha avanzado y está afectando los ganglios linfáticos.
Es importante recordar que estos síntomas también pueden estar relacionados con otras afecciones menos graves. Por ello, ante cualquier señal, se recomienda acudir a un médico para un diagnóstico temprano y preciso. La prevención y los chequeos regulares son clave para detectar esta enfermedad a tiempo.
El porcentaje de casos de VPH que desarrollan cáncer es muy bajo, para que éste desencadene la enfermedad se deben sumar diversos factores entre ellos:
- Coinfecciones
- El número de partos
- Uso de hormonales
- Edad del primer embarazo
- Tabaquismo
Este tipo de cáncer se clasifica en cuatro etapas principales, según su extensión en el cuerpo. En la etapa I, el cáncer está limitado al cuello uterino. En la etapa II, se extiende más allá del cuello uterino pero no afecta la pared pélvica. La etapa III implica una mayor propagación a la pared pélvica o al tercio inferior de la vagina. Finalmente, en la etapa IV, el cáncer se disemina a órganos distantes como el hígado o los pulmones.
LHM