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Universidades en crisis atraen más estudiantes que nunca

The New York Times

Este otoño, las facultades esperan iniciar con el mayor número de estudiantes de la historia, en un momento de extraordinaria agitación, presiones financieras del gobierno federal y conflictos políticos sobre la diversidad

The New York Times Company
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Los procesos de admisión, trastocados por la decisión de la Corte Suprema de prohibir la discriminación positiva, se han renovado. Las presiones presupuestarias y las preocupaciones por las ayudas económicas y las inscripciones acechan tanto a las universidades como a las familias. Los campus han estado luchando contra las protestas y la inviolabilidad de la libertad académica.

Y eso fue antes de que Donald Trump regresara al poder. Tras su toma de posesión en enero, su gobierno inició casi de inmediato una campaña para cerrar el Departamento de Educación e impedir que miles de millones de dólares se destinen a las universidades. En los campus están cerrando laboratorios y enfrentándose a investigaciones de derechos civiles por antisemitismo.

Mario Delgado, secretario de educación pública indicó que se tiene un reto hacia adelante con la adopción y uso de estas herramientas tecnológicas.
Mario Delgado, secretario de educación pública indicó que se tiene un reto hacia adelante con la adopción y uso de estas herramientas tecnológicas.

A medida que unos 3.9 millones de estudiantes obtienen sus diplomas de preparatoria y muchos de ellos se dirigen a la universidad, los cambios podrían afectar sus experiencias de formas grandes y pequeñas.

He aquí cómo la conmoción puede afectar este año a los estudiantes, a sus padres y a cualquier otra persona en los campus universitarios.

Distintas escuelas y problemas

En Estados Unidos hay cerca de 4 mil centros de enseñanza superior que ofrecen desde diplomados en enfermería hasta doctorados en historia. Pero, en este momento, la enseñanza superior está plagada de retos.

El tipo de recortes presupuestarios federales que busca implementar el gobierno de Trump podría ser el más perjudicial para las universidades en las que la investigación forma parte integral de la cultura y la estructura del campus. Eso incluye lugares como la Universidad de Pensilvania y la Johns Hopkins, pero también escuelas como la Universidad Estatal de Kansas. Algunas ya anunciaron despidos o el congelamiento de las contrataciones, y pueden verse obligadas a modificar su oferta de cursos.

Aún no se sabe cuánto habrá que apretarse el cinturón, ni cómo podría afectar a los estudiantes universitarios en otoño.

Las universidades públicas regionales suelen recibir menos atención, pero son en gran medida la columna vertebral de la educación superior para millones de personas. No han sido tan atacadas por el gobierno de Trump, pero siguen enfrentándose a retos fundamentales en torno a las luchas presupuestarias estatales, el aumento de los costos diarios y el descenso de las inscripciones.

En algunos campus, los estudiantes se encuentran con servicios y personal reducidos, con menos profesores, recursos académicos disminuidos y edificios cerrados con más frecuencia.

La forma de pagar

Hay un cambio propuesto y además hay uno real. El intento de Trump de desmantelar el Departamento de Educación pone en el limbo dos programas federales: las becas Pell y los préstamos estudiantiles.

Linda McMahon, secretaria de Educación, dijo durante su audiencia de confirmación que quería ampliar el programa de becas Pell, destinado a estudiantes de bajos recursos. Sin embargo, no está claro qué organismo o entidad administraría las becas si desapareciera el Departamento de Educación.

El campus de la Universidad de Florida, en Gainesville, Florida, el 13 de enero de 2023. Todd Anderson/ The New York Times

El viernes, Trump dijo que la Agencia Federal de Pequeños Negocios se haría cargo “inmediatamente” de la cartera federal de préstamos estudiantiles. La organización sin fines de lucro Student Borrower Protection Center calificó su idea de “ilegal, poco seria y una distracción”.

Dada la magnitud del programa de préstamos, cualquier transferencia rápida parece muy poco probable. Hasta que el Congreso o los tribunales federales no intervengan, y ambas cosas pueden ocurrir dentro de poco, el proceso de solicitud de ayudas económicas y préstamos no cambiará. La Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes (por su sigla FAFSA, que significa Free Application for Federal Student Aid), ha funcionado mejor en lo que va de temporada de solicitudes tras un extenso rediseño de la aplicación. Pero no está claro cómo los recientes despidos del Departamento de Educación afectarán el proceso.

Cultura universitaria

Muchas universidades consideraban que los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) eran una buena idea, incluso una necesidad, cuando intentaban aumentar sus matrículas en un panorama competitivo. Pero derivado de la reacción negativa hacia este tipo de programas, los legisladores estatales se vieron obligados a promulgar leyes para eliminarlos, y ahora el gobierno de Trump también los está atacando.

Las universidades están respondiendo de diversas maneras. Algunas optaron por cambiar de nombre de sus operaciones de diversidad, equidad e inclusión. Otras han sido más agresivas. Por ejemplo, en marzo de 2024, la Universidad de Florida despidió a sus 13 miembros de DEI en respuesta a una prohibición estatal. En algunos campus, es muy probable que los estudiantes noten las diferencias.

La Universidad de Virginia retiró de su sitio web cursos de formación sobre temas como la DEI y las microagresiones. En la Universidad de Houston, el periódico del campus anunció el cierre de un centro LGBT+ después de que Texas prohibió los programas de diversidad en las facultades y universidades. En la Universidad del Norte de Florida, se cerraron un centro LGBT+, un centro de la mujer, un centro interreligioso y un centro intercultural.

En enero, en la Universidad Estatal de Misuri, los estudiantes protestaron por la eliminación de una conferencia anual sobre diversidad, así como de una gala sobre “excelencia inclusiva”.

Sigue habiendo resistencia. En una reunión reciente con el profesorado del Amherst College de Massachusetts, su presidente, Michael Elliott, calificó las órdenes de Trump de ambiguas y dijo que Amherst no haría recortes.

Las escuelas en las que se han producido protestas importantes por la guerra en la Franja de Gaza podrían verse sometidas a una presión contundente por parte de Washington para que cambien la disciplina y otras políticas institucionales relacionadas con las protestas, e incluso los planes de estudio relacionados con el Medio Oriente.

Los esfuerzos republicanos por frenar los programas de diversidad podrían extenderse a las aulas. Mucho antes de que Trump iniciara su segundo mandato, algunos estados, entre ellos Florida, intentaron excluir de los planes de estudios universitarios ideas que los legisladores consideraban de tendencia izquierdista.

No discriminación positiva

La decisión de la Corte Suprema de 2023 de anular las admisiones basadas en la raza trastoca casi 50 años de precedentes judiciales y políticas universitarias, y aún se desconocen sus efectos en los próximos años sobre las admisiones, especialmente en las instituciones más selectivas del país.

Ya se cuenta con estadísticas de los estudiantes que ingresaron en otoño y, en general, muestran un descenso del número de estudiantes negros inscritos. Algunas diferencias fueron marcadas, como en la Facultad de Derecho de Harvard, que matriculó a 19 estudiantes negros de primer curso el pasado otoño, en comparación con 43 el año anterior.

Pero hay algunas excepciones a la tendencia. Y dada la dificultad de comparar diferentes métodos de recuento entre universidades, los funcionarios se han mostrado reacios a predecir cómo se desarrollará a futuro.

Las universidades intentan mantener la diversidad con el aumento de las ayudas económicas y el reclutamiento, sobre todo en las zonas rurales. Varias universidades, como el Instituto Tecnológico de Massachusetts, la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Harvard, ofrecen matrícula gratuita a los estudiantes cuyas familias ganen 200 mil dólares o menos.

La corte también dejó abierta la posibilidad de que las universidades tuvieran en cuenta la raza en el contexto de los retos vitales, especialmente cuando los estudiantes los presentaran en los ensayos de solicitud de ingreso. Pero los críticos de la discriminación positiva, como la organización de defensa legal sin fines de lucro Students for Fair Admissions, que presentó el caso ante la Corte Suprema, están dispuestos a desafiar a las universidades si ven cualquier indicio de decisiones basadas en la raza.

Los grupos que se oponen a la discriminación positiva también examinarán medidas como los resultados del examen SAT, si pueden conseguirlos, para ver si las universidades aplican criterios distintos para las distintas razas y etnias. 

c.2024 The New York Times Company


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