Un viaje en el tiempo, provocador a la nostalgia y la reflexión, es lo que podrá vivir el público que asista al Museo de Historia Mexicana en Monterrey a partir de este 30 de enero, y hasta el 30 de marzo, con la instalación "Mil novecientos cincuenta y cuatro" de Mauricio Gattás, obra galardonada con el Premio de Adquisición VII Bienal FEMSA (2005).
En la cual una cocina, el corazón de la familia y la comunidad, en aquellos tiempos se vuelve la pieza fundamental para conectar emocionalmente con los espectadores.
- Te recomendamos Consejo Directivo de Cultura en San Nicolás es integrado por ex gobernadores Comunidad

Laura Pacheco, gerente de Colección FEMSA y Bienal FEMSA, destacó la importancia de este tipo de sinergias para brindar a los asistentes una experiencia inolvidable.
“Colección FEMSA busca conectar con las personas a través de diversas propuestas y contenidos, creando espacios para el diálogo y la participación ciudadana.
“Por eso celebramos que esta emblemática instalación abra pie para dialogar con la comunidad y la exposición permanente del Museo de Historia Mexicana, en el marco de Las Artes Monterrey”, señaló.
Por su parte, Xavier López Arriaga, director general del Museo de Historia Mexicana, resaltó que este tipo de obras permiten a la institución que dirige llevar la narrativa del pasado a un nivel más allá del académico.
“Nuestra gran vocación y nuestra preocupación es cómo traer ese pasado, esa historia, cómo hacer conexiones, de lo que pudiera sentirse como muy remoto de nuestra historia de México, nuestras raíces, nuestra mexicanidad.
“Cómo traerlo a tiempos más actuales en donde podamos hacer una conexión emocional, la gran preocupación que estamos teniendo en esta institución es no quedarnos en el nivel académico, es muy importante que logremos generar conexiones emocionales con nuestros públicos”, manifestó.
Mientras que para el autor, que realizó su obra con casi todo original de la cocina de la abuela, la intención al crearla fue poder evocar ese tiempo en que las casas estaban abiertas para todos y la cocina era el centro neurálgico de la familia y la comunidad.
“Yo quería representar un viaje en el tiempo para ver un pedacito de cuando mis tíos, mi mamá y mis abuelos convivían en esta cocina, porque ellos platicaban que aquí se aventaron todos los noviazgos, e iban todas las vecinas a platicar ahí.
“Entraban como Pedro por su casa, porque en aquellas épocas como que todas las casas estaban abiertas”, dijo.
Por último, Brenda Fernández, que corrió a cargo de la curaduría, invitó a la sociedad en general ser parte de esta forma de engranar las etapas de la historia, misma que para esta exhibición dará inició con un “traslado” en tren de 1917 a 1940.
"Que la Colección FEMSA presente esta obra de Mauricio Gattás en el Museo de Historia Mexicana es una ocasión única para reflexionar juntos sobre el papel que juegan el arte contemporáneo y la cocina en nuestra imaginación y en nuestra vida cotidiana.
“Espacios donde convergen diversas geografías e historias heredadas del pasado, donde se tejen vínculos marcados por la intimidad y la familiaridad, pero que también pueden revelar relaciones de jerarquía y poder, ofreciéndonos un espacio para ‘cocinar’ juntos otros mundos”, puntualizó.