Tras el arranque del segundo periodo de gobierno de Donald Trump, más de 200 mil familias tamaulipecas se mantienen en vilo ante la posibilidad de que sus parientes sean deportados y dejen de recibir las remesas que contribuyen al sustento de sus hogares.
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A la entidad llegan más de mil millones de dólares en promedio cada año enviados por los paisanos, de acuerdo con el Banco de México y que representan una de las principales fuentes de ingresos para la economía estatal.
José Juan Rodríguez Alvarado, director del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM) reconoció que existe incertidumbre en los hogares receptores de remesas, ante la amenaza de una deportación masiva de indocumentados en el nuevo gobierno.
Dijo que no es posible estimar el impacto económico que la política anti inmigrante de Trump producirá en Tamaulipas por esta causa, pero atajó que no solo la entidad saldrá perdiendo.
“Una cosa lleva a la otra, en la medida que se vaya viendo la cantidad de tamaulipecos repatriados, podremos evaluar el impacto económico, pero eso sí, todo mundo sale perdiendo, porque Estados Unidos también pierde al prescindir de la mano de obra calificada”.
Según información del Banco de México, durante 2023 Tamaulipas captó por remesas 1,100.9 millones de dólares, mientras que de enero a septiembre del 2024 tenía un acumulado de 750.8 mdd.
Rodríguez Alvarado explicó que un total de 230 mil familias reciben envíos de dólares, lo que arroja un parámetro del número de tamaulipecos en territorio americano y a título personal estima que el 90% es de la primera generación de migrantes, de los que la gran mayoría podrían seguir indocumentados.
Agregó que no es fácil saber cuántos son deportables al carecer de documentos que acrediten su estancia legal en Estados Unidos, donde, agregó, se calcula que habitan medio millón de tamaulipecos de primera, segunda y tercera generación.
“Los hijos y los nietos de los primeros tamaulipecos que se fueron ya tienen la ciudadanía americana, pero la mayoría de la primera generación puede ser que no, regularmente se habla de que la primera generación es un 46% (de los 500 mil) y la mayoría pudiera estar de manera indocumentada”.
Insistió que el impacto financiero no solo lo van a resentir los migrantes y sus familias, la economía de Tamaulipas y México, sino también la propia nación del norte, porque los paisanos son agentes de desarrollo tanto en su lugar de origen como de destino.
“Eso no hay que perderlo de vista, aquí todo mundo sale perdiendo con medidas antiinmigrantes, afortunadamente tenemos muchos programas de apoyo para ellos y estamos tranquilos, solamente atentos y expectantes a cualquier situación para atenderla y que no vuelva a pasar lo que ocurrió en el 2022, que teníamos una gran cantidad de migrantes en condiciones muy difíciles”.
José Juan Rodríguez aseguró que Tamaulipas se preparó con tiempo para este escenario y el gobernador Américo Villarreal Anaya instruyó una atención humanitaria para todas las personas en movilidad, de una forma muy cercana.