En 10 días exactamente toma posesión Donald Trump, en medio de cualquier cantidad de polémicas, amenazas y sinsentidos.
Todo en torno a este hecho se ha analizado y de ello se han hecho sesudas mediciones sobre el impacto que sus amenazas le traerán a nuestro país. El porvenir de la relación México-Estados Unidos no depende solamente del próximo presidente estadunidense, ya que a pesar de la mayoría y simpatía legislativa que tiene Trump, existen dentro de esta relación lazos indisolubles que han funcionado siempre como contrapeso de la misma.
Comercio, finanzas, bolsas de valores y de futuros; evidentemente el lazo de todos los mexicanos que viven allá es también una fortaleza que nadie puede olvidar o subestimar. También dentro de esta relación existen cualquier cantidad de intercambios académicos, científicos y tecnológicos que se suman a una larga lista de lazos que se tienen entre ambos países.
En materia de fuerzas armadas, vale la pena insistir en que la relación de ambos países se encuentra siempre en construcción y fortalecimiento, así como son todas las relaciones militares y navales en el mundo.
México está respondiendo de manera diferente y proactiva durante los poco más de 100 días que tiene la administración Sheinbaum y se comenta exclusivamente, en la reflexión de que este gobierno es diferente y la estrategia de seguridad implementada desde el inicio del sexenio está arrojando resultados positivos y ello lo saben bien en Estados Unidos, tanto el gobierno saliente como el entrante.
Faltan pocos días.
Cabo de Guardia
En una excelente nota de mi compañero Ángel Hernandez, publicada el jueves pasado en MILENIO Diario, da a conocer el origen de las armas ilegales que se introducen a México, que nuestro gobierno decomisa y después pide Estados Unidos que se rastreé su origen, resultando que 70% de ellas proviene de Texas y California.
La realidad de este fenómeno de armas ilegales en México tiene una gran carga de responsabilidad en el gobierno estadunidense. Las regulaciones para la venta de armas allá son sumamente laxas y debe entenderse que para los estadunidenses es una cultura enraizada desde siempre.
El día de ayer inició en la Basílica de Guadalupe el programa “Sí al desarme, Sí a la paz”, que busca desarmar a muchas familias mexicanas intercambiando armas por dinero, según sea el caso de cada arma entregada.
Lo importante es que este canje no conlleva ninguna investigación para quien quiera participar canjeando armas, y se menciona como importante, ya que en su gran mayoría son armas que las familias no adquirieron para su legítima defensa, sino más bien provienen de que algún familiar haya cometido actividades ilícitas.
La realidad de la cultura estadunidense en torno a las armas difícilmente cambiará y más bien, ningún presidente estadunidense se atreverá a cambiarla radicalmente.
En México, la realidad en materia de seguridad, pero también de paz y justicia, requiere de estos programas que, sin duda, contribuyen a que armas ilegales salgan de las calles y sean destruidas por la Secretaría de la Defensa Nacional.
Sargento de Día
En otro tema, elementos del Ejército Mexicano, así como de la Conafor, saldrán pronto para apoyar las labores contra los incendios en Los Ángeles, California, y sus alrededores.
Como sucedió con el huracán Katrina hace 20 años, el Ejército ofreció su ayuda a los miles de damnificados por el meteoro.