La postura de la puerta: abriendo posibilidades

Ciudad de México /

La ciencia del yoga y su tercer rama, las asanas, es tan amplia que una postura puede tener varias lecturas dependiendo del ángulo desde donde se le mire.

Parighasana no es la excepción y en esta ocasión la mirada hacia la postura de la Puerta la pondremos en sus beneficios sobre la columna, el páncreas y el psosas, el único músculo que conecta la columna vertebral a nivel lumbar con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar.

De entrada, la también llamada postura del Cerrojo estimula el páncreas y el hígado. Diversos estudios han demostrado que el yoga puede aumentar la sensibilidad a la insulina y reducir el estrés, lo que es vital para controlar los niveles de glucosa en la sangre, con lo que disminuyen los síntomas de la diabetes tipo 2 y se previenen complicaciones cardíacas o insuficiencia renal. Al ser una postura de lateroflexión, estira los costados del cuerpo desde las caderas hasta los dedos de los pies, lo que ayuda a aumentar la circulación en los órganos internos mejorando la digestión.

Parighasana: La postura de la puerta (Moisés Butze)

Hablando de la columna vertebral, Parighasana la hidrata y flexibiliza a nivel vertebral y medular, lo que mejora su movilidad. Pero además fortalece los oblicuos ampliando la capacidad pulmonar, y estira el psoas, el llamado “músculo del alma”, que resulta ser además el centro de energía principal del cuerpo; cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más fluye la energía vital a través de los huesos, músculos y articulaciones.

Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando, además, un buen contenedor para los órganos abdominales: “Músculos fuertes de la cadera pueden sostener con firmeza un proyecto de vida que necesita ser reconocido, aceptado e integrado”.

Para armar la postura, arrodíllate sobre el mat y estira la pierna derecha hacia un lado. El brazo derecho descansa sobre esta misma pierna o el tobillo mientras que el brazo izquierdo se levanta y el torso se inclina abriendo el pecho y dirigiéndolo hacia arriba. Mantén la mirada en el cielo. Repite del lado contrario. Cerrar la puerta con una inclinación profunda, te estará abriendo a nuevas posibilidades: Cuando una puerta se cierra, otra se abre.

Si tienes problemas de rodillas utiliza una frazada doblada para apoyarlas.


  • Marién Estrada
  • infocaminoamarillo7@gmail.com
  • Periodista egresada de la Universidad Iberoamericana, especializada en temas de cine y conciencia. Desde 2015 escribe la columna "Mente y Cuerpo Sanos" en Milenio Diario. Es autora de "Yoga en tiempos sociales".
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