Rompe la oscuridad y despierta con energía

Ciudad de México /

Purvottanasana, también llamada la postura del Sol, era utilizada por los antiguos yoguis como posición final de la práctica para que el cuerpo estuviera extendido, alargado, y mirando hacia el Este donde sale al sol, pero también hacia el Este interno.

El significado de la palabra Purvottanasana proviene de las raíces sánscritas Purva que significa este; Uttana intenso, y asana postura. Por lo que literalmente se traduce como el Gran estiramiento del Este.

Y es que además de la dirección geográfica, en el cuerpo visto de frente, hay una división natural: Una delantera o anterior que corresponde al Este y otra trasera o posterior, que corresponde al Oeste.

Para todas las culturas del planeta, los puntos cardinales contienen conciencia y energía y el Este es donde se ha ubicado lo sagrado, lo superior, la divinidad y donde ocurre el inicio del día.

Para el Yoga el cuerpo es el templo del alma, e igual que a nivel externo, el Oriente corporal es el altar o centro de lo sagrado. Y es así como Purvottanasana logra el estiramiento del nadi o canal energético del Este, el más humano y vulnerable en tanto que es el menos protegido, sobre todo, la parte abdominal y genital que no cuenta con ninguna armadura ósea.

La postura del Sol relaja completamente el cuerpo y reequilibra la musculatura, dos puntos importantes en el despertar diario. Quien la lleve a cabo, debería comenzar a sentir mejor humor y una mente despejada.

De hecho, para ganar fuerza al despertar, solo se tiene que realizar este movimiento algunas veces. Con esta postura se realiza un intenso estiramiento de la frente hasta los pies, es decir del Este del cuerpo que es la dirección del potencial y los nuevos comienzos.

Para la autora y yoguini Rachel Brathen, “esta asana abre el camino hacia la luz interior en un nivel espiritual. El corazón se considera frágil, pero esta asana contrapone esa noción. Con ella se permite que el corazón se abra, y que la luz interior se eleve. Casi siempre, fijamos nuestras limitaciones y marcamos nuestras fronteras. Esta asana abre las cerraduras y nos ayuda a mirar más allá de estos temores y aprehensiones. La fuerza inmensa formada en los brazos, hombros y columna vertebral nos da el valor de romper con la oscuridad”. 

(Con información de aiyayurveda.com)


marien@caminoamarillo.net

@marien_caminoa7

  • Marién Estrada
  • infocaminoamarillo7@gmail.com
  • Periodista egresada de la Universidad Iberoamericana, especializada en temas de cine y conciencia. Desde 2015 escribe la columna "Mente y Cuerpo Sanos" en Milenio Diario. Es autora de "Yoga en tiempos sociales".
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