Jesús Reyes Heroles: la ruta del liberalismo mexicano

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El 3 de abril se cumplen 100 años del nacimiento del historiador y político, figura central para comprender el siglo XIX mexicano y protagonista indiscutible en el desarrollo de nuestro país en el XX.

Jesús Reyes Heroles, 1921-1985. (Fototeca MILENIO)

Marcos Daniel Aguilar

Jesús Reyes Heroles es una de las figuras intelectuales más relevantes del siglo XX mexicano. Como si fuera un escritor del siglo anterior al que vivió, como Mariano Otero, Lucas Alamán, Guillermo Prieto o Ignacio Ramírez, condujo su obra escrita en paralelo a su actividad política; una no puede entenderse sin la otra. Nacido el 3 de abril de 1921 en Tuxpan, Veracruz, es una reminiscencia de aquellos románticos liberales que, inspirados en los principios de libertad, igualdad y fraternidad, intentaron construir por toda América naciones independientes alejadas de la opresión. Y es que Reyes Heroles entendió que la historia del liberalismo mexicano e hispanoamericano era la clave para conocer no sólo la construcción de las sociedades y los Estados americanos, sino las virtudes y los problemas que aquejaban y siguen aquejando a los países de habla española en su tránsito hacia la democracia. A propósito de este historiador que estudió los debates y las luchas entre conservadores y liberales en el siglo XIX, y a la vez fue uno de los grandes pensadores del siglo XX mexicano, entrevistamos a la historiadora Eugenia Meyer y al ensayista, poeta y editor Adolfo Castañón.

Historiador por vocación o por equivocación

Jesús Reyes Heroles fue un estudioso de la historia de México y, sobre todo, de la historia de las ideas en juego que forjaron a México tras su Independencia, en 1821, ideas que iban de la conformación de una patria sin romper con el periodo colonial hasta la formación de un sistema parlamentario y federal. Sobre la importancia de los estudios históricos del autor de Tendencias actuales del Estado mexicano, Adolfo Castañón asegura que “Jesús Reyes Heroles se distinguió como historiador por su conocimiento de primera mano de las fuentes escritas del liberalismo mexicano del siglo XIX, que se encontraban dispersas en la prensa, en la folletería, en revistas, actas parlamentarias y en los libros mismos. Ese conocimiento se complementa con otro más amplio del liberalismo en el ámbito hispanoamericano y en el ámbito europeo y norteamericano. Su tarea como historiador está vertebrada por la sólida formación de Reyes Heroles en el mundo de las ideas y, por otro lado, en el conocimiento de lo que esa corriente significó en México durante el siglo XIX. Podría decirse que la importancia de Reyes Heroles como historiador estriba en que es uno de los organizadores de la memoria nacional”.

A propósito, la doctora Meyer, quien fuera directora del Instituto Mora, afirma que “él decía que llegó a la historia por vocación o por equivocación en su afán por encontrar respuestas al mundo en que vivía. Reyes Heroles fue un historiador de las ideas, del liberalismo, del pensamiento social de México desde la Nueva España hasta la construcción del Estado nacional. Hizo una aportación muy original a la historia, ya que es el creador del concepto de liberalismo social y, por supuesto, promotor de la idea del liberalismo mexicano. Siempre lo rigió su posición como historiador. Supo trabajar con la historia al interpretar de adelante hacia atrás y de atrás hacia adelante en el tiempo, haciendo comparaciones de hechos pasados con los presentes, comparaciones que eran muy significativas. Entre estas hay que recordar su defensa de la laicidad del Estado mexicano. Además, en su tesis Tendencias actuales del Estado, Reyes Heroles desentraña el origen y las características de los Estados democráticos, socialistas o fascistas, y esto lo hace no por otra cosa sino para comprender la génesis del Estado mexicano”.

Al rescate del liberalismo social mexicano

Reyes Heroles es considerado uno de los investigadores más importantes del pensamiento liberal mexicano. Sus estudios son considerados un complemento a la Historia moderna de México que coordinara Daniel Cosío Villegas. Se trata de tres tomos en los que Reyes Heroles organiza esa parte de la historia en la que se consolidó el Estado jurídico, laico, federal e institucional que aún sobrevive. ¿Por qué la importancia de este largo estudio en el siglo XXI? Castañón precisa que “la importancia de la publicación de esos tres tomos tiene que ver con que puso a la disposición de los lectores un patrimonio del cual se hablaba mucho pero se conocía poco”. Los tres tomos de El liberalismo mexicano que Jesús Reyes Heroles publicó entre 1957 y 1961 contienen una “razón didáctica y eficiente” por lo que se convirtieron “en una referencia para los estudiosos de nuestra historia. El reconocimiento que hace el investigador norteamericano Charles A. Hale de la importancia que el libro de Reyes Heroles tuvo para su proyecto de estudio es un indicio de su valor”.

Sobre los tres volúmenes de El liberalismo mexicano, bajo los subtítulos de “Los orígenes”, “La sociedad fluctuante” y “La integración”, la profesora emérita de la UNAM, Eugenia Meyer, destaca que “este trabajo es trascendental. Reyes Heroles tardó años en construir los tres tomos sobre el liberalismo social en México, ya que a la par tuvo una intensa labor en la administración pública. En el día trabajaba y en la noche estudiaba y se ponía a escribir. Como historiador, describió a la sociedad del siglo XIX mexicano bajo el concepto de sociedad fluctuante. A partir de ese entendimiento pudo comprender al México del siglo XX. Entendió el trágico arranque de la vida nacional tras la Independencia, un arranque basado en la imitación, idea con la que coincidía con Edmundo O’Gorman, y es que arrancamos con un federalismo inexistente, que aún hoy esto es un problema, y eso lo sabía Reyes Heroles”.

Reyes Heroles fue presidente del Partido Revolucionario Institucional de 1972 a 1975. (Fototeca MILENIO)


El aforista y consejero moral

Los escritores y políticos del siglo XIX construyeron el liberalismo a la par de los hechos políticos, jurídicos, institucionales e incluso bélicos (contra los opositores nacionales y extranjeros), hechos que asentaron la “idea patria” con el propósito de alcanzar “plenamente las libertades políticas y espirituales” de los mexicanos, como lo dijera el mismo Reyes Heroles en la introducción de su libro. De la misma manera que los del siglo XIX, este intelectual puso en práctica y por escrito sus ideales y su pensamiento en torno a lo que deberían ser la política y el Estado, pues era un “historiador que se desempeña como político, que encuentra en un género como la máxima, la sentencia o el aforismo, un instrumento ideal para la fragua de un discurso moral, de intención crítica y reformadora. Reyes Heroles encontró en el lenguaje de los historiadores y moralistas italianos —de Vico y Maquiavelo a Croce y Gramsci— un código del esgrimista, un prontuario para el crítico que era. Fue también un conocedor de Gracián, de Quevedo, y un lector asiduo de Marcelino Menéndez y Pelayo, cuya impronta en su obra habría que estudiar”, asegura Adolfo Castañón.

Y es que al tratar de ejercitar en la vida pública sus aprendizajes históricos, Reyes Heroles acuñó, a lo largo de sus investigaciones, ensayos y discursos, frases que hoy podrían ser máximas del filósofo-consejero, o del historiador-consejero, sobre cómo dignificar la política y cómo hacer de ésta un instrumento para la solución de conflictos sociales. Alberto Enríquez Perea realizó este ejercicio de rastreo de los aforismos de Reyes Heroles en el libro Jesús Reyes Heroles a través de sus aforismos, sentencias y máximas políticas, editado por El Colegio de México en 2017, que incluye máximas como “La política es para la libertad, y no hay auténtica política sin libertad, como no la hay sin rectitud y honestidad”, o ésta: “Toda política que se aprecie de serlo demanda en quienes la practiquen una concepción del hombre y la sociedad, del Estado y la historia, en suma, una concepción de la vida”.

De esta manera, “Reyes Heroles fue un personaje más semejante a Maquiavelo. Era su autor de cabecera y, como era un laico radical, no tiene nada que ver con otro aforista político como el cardenal Mazarino (1602-1661). Reyes Heroles también era un gran conocedor de Hobbes, de Montesquieu, de Rousseau, de Gramsci, de Croce y finalmente de José Ortega y Gasset, del cual escribió al final de su vida. De ellos aprendió a ser no sólo un protagonista sino el historiador y pensador de su tiempo”, dice Eugenia Meyer, quien escribió el estudio introductorio del libro Jesús Reyes Heroles: hombre de acción, hombre de historia, que publicó el FCE en 2015.

El liberal de acción

Este singular intelectual que participó en la política, o este anómalo político que llegó a ser historiador y pensador, absorbió los fundamentos liberales para ponerlos en acción, como lo hicieron en su momento Francisco Zarco y José María Luis Mora en México, o Domingo Sarmiento en Argentina. Desde este punto de vista, ¿cuál fue el máximo aporte en la política de este liberal del siglo XX? Para Adolfo Castañón, autor del ensayo “Otro amigo de don Jesús”, publicado en la revista Praxis, “las aportaciones de Jesús Reyes Heroles como estadista y hombre de acción” están cifradas “no sólo en ese andamiaje jurídico que fue la Reforma Política de 1977 sino en las ideas educativas y culturales que sembró en la Secretaría de Educación Pública, en su nítida percepción de la importancia y la necesidad de la dignificación de la política. La convicción que tenía Reyes Heroles del sentido ético de la política es una de sus aportaciones centrales no sólo en el ámbito libresco sino en el de la experiencia cotidiana”.

Sobre este asunto, la doctora Meyer cree que “su gran preocupación fue el desarrollo de México en el siglo XX, tomando en cuenta sus estudios del siglo XIX; por ello se pone a trabajar en la elaboración de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales (LOPPE), lo que dará como resultado la famosa Reforma Política de 1977, determinante para el futuro del país. Pero también, este protagonista que fue profesor de la UNAM, del IPN, director del IMSS, de PEMEX y presidente nacional de su partido, el Revolucionario Institucional, recuperó, como secretario de Gobernación durante el sexenio de José López Portillo (1976-1982), el Archivo General de la Nación. El Archivo era un caos, y Reyes Heroles lo organizó, lo estructuró y lo llevó a donde está hoy, el Palacio de Lecumberri. Además, cuando llegó a encabezar la SEP, en 1982, ordenó construir el Instituto Mora, una labor pública y política que él llamaba la intendencia. Ahí, al frente de la SEP, se vio obligado a cambiar la educación tradicional, y por eso creó el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), pues tenía el propósito de dar un mayor impulso a la investigación”.

A la luz del siglo XXI

Eugenia Meyer piensa que para entenderlo es fundamental considerar que “Reyes Heroles sabía que no podía ser presidente de México, eso es muy importante. Como su padre era español, el artículo 82 le impidió ser candidato a la presidencia de México, y él fue siempre muy respetuoso de la Constitución. Creo que eso lo impulsó a ser más arriesgado en muchísimos temas y poner por delante su pensamiento más que su acción; es decir, se la jugó porque sabía hasta dónde podía llegar. Por esta razón, cumple a la perfección con la figura del intelectual orgánico, como lo define Gramsci, ese personaje que conoce la historia de su país, que la analiza y que piensa la construcción del Estado nacional siguiendo las enseñanzas de los liberales del XIX”.

El maestro Castañón cree que hoy, a 100 años de su nacimiento, hay que tomar en cuenta que “Jesús Reyes Heroles era hijo de emigrados españoles. Desde esa condición tenía una visión particular de la historia del país que con sus escritos buscó entender y apropiarse. La sensibilidad de este historiador y político tiene, en el paisaje del México del siglo XX, líneas paralelas con las figuras de Daniel Cosío Villegas y Octavio Paz. Jesús Reyes Heroles merecería ser objeto de una gran biografía como la que hizo Ralph Roeder de Benito Juárez”.

Reyes Heroles falleció el 19 de marzo de 1985. (Fototeca MILENIO)

AQ

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