Uno de los boxeadores más tenaces de la nueva era, es Miguel Ángel “Piolín” Martínez, quien a sus 24 años, después de haber sido subcampeón panamericano y contar con experiencia olímpica, debutará en el terreno profesional en la división de peso superligero, el próximo 26 de abril, en el Palenque de Durango, su tierra natal.
Con una mentalidad distinta y el anhelo de llegar a lo más alto, Miguel Martinez compartió a MILENIO- La Afición cómo es que decidió dejar el boxeo amateur, para dar el salto al máximo circuito.
“Tenía una duda conmigo mismo, nunca he sido conformista, entonces lo que pasó con los Olímpicos que no tuvimos una medalla, pensé en que debo tener más disciplina, más entrenamiento, más enfoque, más detalles, más tiempo para el boxeo y mejorar mis cualidades y me quería quedar porque anhelaba una medalla, pero después llegué a una conclusión y dije: ‘si en el amateur puedo lograr cosas grandes, en el profesional también”, dijo el “Piolín”.
El boxeo y Los Ángeles 2028
La polémica que generó el boxeo respecto a que sería borrado de la edición olímpica de Los Ángeles 2028, hizo eco en muchos púgiles, algo que en Martínez no causó impacto.
“No influyó esa polémica. Desde hace años decían que los iban a quitar y pues porque se quitaría un deporte tan famoso y de muchos años, es muy complicado, pero no me influyó nada porque ya quiero algo diferente”, comentó.
Nuevo objetivo
Después de una exhaustiva autorreflexión y consultarlo con su familia, su núcleo más importante en la vida, Miguel Martínez abrió la puerta del boxeo profesional con el máximo sueño de poder llegar a ser campeón del mundo, algo de lo que incluso está convencido Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
“Tengo otro sueño, un campeonato del mundo y por eso decidí dejar el amateur, saltar y buscar cómo lograr ese objetivo que tanto quiero que es ser campeón mundial y hay que trabajar mucho”, señaló.
“Pelear sin careta es tener más visibilidad, los guantes ya no son de ocho, son de 10, y eso te hace que te encamines porque así es el profesional, pues los guantes son más pequeños, la resistencia es mucho mayor, los golpes son más sólidos y es irle agarrando experiencia y el colmillito”, añadió.
Emular a Julio César Chavez
Con 1.78 de estatura, un estilo combativo bastante ofensivo, tenacidad y puro corazón, el “Piolín” está a unos días de cumplir otro sueño, algo que estuvo esperando por mucho tiempo y que fue forjando con entrega y sacrificio desde que fue seleccionado nacional y aquellas duros entrenamientos en el CNAR de la Ciudad de México.
“Más que oficial estaría empezando la nueva era de Miguel Martínez”, expresó con orgullo y está convencido de que quiere tener un rango como el que un día alcanzó el legendario Julio César Chávez.
“Estoy trabajando para ser un peleadorazo, para que digan que el Piolín se la aventó machín, que anda con todo como lo hizo Julio César Chávez y me gustaría tener un estilo de pelea como él, pues lo tenía bien puestos y mi deseo es ser un boxeador de ese rango”.
Al que le pongan
Miguel Martínez, arropado por la promotora Zanfer de Fernando Beltrán, aún no cuenta con rival definido, pero aseguró que no será un compatriota. “Será un peleador extranjero, y estoy acostumbrado a combatir con boxeadores de otros países y eso también es señal de que va a ser de calidad”.
“Estoy entrenando con un preparador físico que se llama Raúl Robles, es muy bueno y se ha encargado de tener a buenos peleadores; el entrenador se llama Fernando Fernández, donde estaba el gimnasio del Terrible Morales; esta escuela de campeón mundial es de cuidado, de otro nivel y recibo bastantes consejos y me están encaminando muy bien”, puntualizó.
Así lo dijo:
“Estoy trabajando para ser un peleadorazo, para que digan que el Piolín se la aventó machín”
“En profesional los guantes son más pequeños, la resistencia es mucho mayor, los golpes son más sólidos”
Miguel Ángel Martínez
Boxeador profesional
La Clave
Último título
Uno de sus logros más recientes fue conseguir el campeonato en el Golden Belt, “Nicolae Linca”, celebrado en Targu Mures, Rumania.
MGC