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'Adolescencia' de Netflix

Ciudad de México /

Todos los años, más o menos en estos días, Netflix sorprende al mundo con una miniserie con la que aparentemente no va a pasar nada, pero que termina convirtiéndose en la sensación del universo.

En este 2025, el “Gambito de dama”, el “Bebé reno”, se llama “Adolescencia” (“Adolescence”). Obviamente va a ganar todos los premios habidos y por haber de aquí a 2026.

Yo lo que quiero que entienda es que es el título más avanzado en la historia del entretenimiento global.

¿Por qué? Porque es la cúspide de todo lo que hemos visto en cuanto a narrativas, a cinematografía, a compromiso social y a empoderamiento de las audiencias.

Hay que verla pero, sobre todo, hay que estudiarla porque en ella se esconden las claves de lo que somos y de lo que es (y debe ser) el contenido hoy.

¿En qué piensa usted cuando piensa en miniseries? Seguramente en muchísimas historias que, en pocos capítulos, cuentan algo memorable.

Olvide todo lo que haya visto, todo lo que sepa, en ese sentido. “Adolescencia” reinventa la palabra miniserie.

Donde antes teníamos una “serie” corta que comenzaba y acababa en pocos episodios, ahora tenemos cuatro películas de una hora.

Las cuatro, unidas, cuentan algo. Pero cada una cuenta su propia historia con sus propios temas, sus propios protagonistas y su propio tono.

No le voy a vender trama para no arruinarle la experiencia pero sí es importante que viva esto de principio a fin para que atesore la estructura. No es lo que parece. No.

Ya no podemos hablar de un principio y de un final. Ya no podemos hablar de un protagonista y de un antagonista. Ya no podemos hablar del bien y del mal.

Esto, que no deja de partir de las mismas tesis del cine juvenil de todos los tiempos, crece de una manera tan brutal que termina por conectar en todas las direcciones.

“Adolescencia” es la verdadera televisión abierta de hoy porque aunque parece que es para las chicas y los chicos muy jovencitos (que son los que menos ven Netflix), la realidad es que es para todas y para todos. La realidad es que le pega a todas y a todos.

Si usted es mamá o papá, porque es mamá o papá. Si usted es maestra o maestro, porque es maestra o maestro. Si usted es policía, psicólogo o cualquier otra cosa, porque es policía, psicólogo o cualquier otra cosa.

Es una obra maestra de la investigación literaria y del guion que termina por construir ese gran retrato de la realidad de este primer cuarto del siglo XXI que tanto estábamos esperando.

Vamos del bullying a los feminicidios, de la sexualidad a las redes sociales, del odio a los valores familiares, de los cuestionamientos más profundos a la toma de conciencia. Todas, todos y todes somos esos personajes.

La prueba está en cómo Stephen Graham, el escritor que creó esto y que también actúa dándole vida al papá de esta historia, hace pausas sonoras para que el espectador participe, para que reflexione, para que se sienta parte, comente y le atine.

A esto me refiero cuando le hablo del empoderamiento de las audiencias. No hay manera de estar frente a este material y de no sentirse superior a los demás, de no sentir que uno tiene la razón, de no sentir que uno está contribuyendo a un cambio social.

“Adolescencia” es una caricia al ego, a la vanidad. Es como estar en las redes sociales pero sin estar en las redes sociales. ¿Así o más genial?

A todo esto que le acabo de comentar, súmele la meticulosa dirección de Philip Barantini (“El Chef”) que esculpió cada uno de estos personajes, de tantísimas edades tan complicadas, utilizando algo que supera por mucho los más sofisticados experimentos audiovisuales como “El colapso”.

¿Qué? Planos secuencia. “Adolescencia” está hecha con puros planos secuencia. ¡Larguísimos planos secuencia! ¡Complicadísimos planos secuencia!

La cámara no corta, acompaña permanentemente a los personajes metiendo al público en la acción como si estuviera ahí, en la vida real. ¡Es increíble!

¿Cuál es la nota? La evolución. “Adolescence”, producida en el Reino Unido por muchísima gente como Brad Pitt, apela a la esencia social de Netflix.

Es la “13 Reasons Why” de hoy. Lo interesante es el cambio en el número de capítulos, en las narrativas, en las técnicas cinematográficas.

Es una cátedra de todo lo que hay que hacer ahora para competir contra TikTok.

No le voy a decir que luche con todas sus fuerzas por ver “Adolescencia” en Netflix porque seguramente ya la vio o la está viendo.

Le voy a pedir un favor: valore este monumento de obra de arte. Le va a gustar. De veras que sí.

  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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