En el pasado se le conocía como “el lugar de la encinas viejas” por sus árboles verdosos que daban sombra a los cerros, pero en la actualidad ha sido rebautizado como “la cuna del trailero” porque decenas de familia subsisten gracias a este oficio, ahora en peligro de extinción.
Se trata de Ahuazotepec, un municipio de la Sierra Norte de Puebla que desde los años 70’s se convirtió en un bastión para el transporte de carga al ser un punto intermedio entre la capital del país y el puerto de Veracruz, gracias a la carretera federal México-Tuxpan.
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Antes de la Conquista, Ahuazotepec fue un importante asentamiento para grupos totonacas y otomíes, los cuales rendían tributo al señorío nahuatlaca de Texcoco. Luego pasó a formar parte de Huauchinango, hasta que se convirtió en municipio en 1895.
Buena parte del siglo XX su principal vocación fue la agricultura, pero con la venida a menos del ferrocarril y la llegada de los grandes camiones de carga, el oficio de trailero se convirtió en una oportunidad para hacer dinero ante la escasez de fuentes de trabajo.
“Aquí se empezó porque hubo gente que llegó con un camión, luego un segundo y así fueron comprando más. Los manejaban ellos y luego les enseñaron a sus hijos y a la gente del pueblo. Aquí en Ahuazotepec hay al menos un propietario o un conductor en cada familia”, comentó Anselmo Muñoz, tesorero municipal.
El funcionario atendió a MULTIMEDIOS Puebla en representación del alcalde Alfredo Ramírez Hernández, debido a que tuvo que salir al funeral de uno de los empresarios del gremio transportista más importantes de la región, Ramón Cuevas Martínez.
La vocación de trailero es tan importante para la gente que incluso se demuestra hasta en la muerte. Mientras nuestro equipo llegaba al centro del municipio, los restos del empresario llegaban en caravana a la Parroquia de San Nicolás Tolentino, pero en vez de carroza, lideraba un trailer naranja de 10 toneladas.
“Aquí los niños desde que nacen ya vienen con el chip de ser trailero, es una ocupación muy bonita porque ha permitido que las familias tengan empleo y que haya progreso en el municipio”, agregó Anselmo Muñoz.
Uno de tantos niños de la comunidad que siguió ese camino es César González, quien empezó a manejar el trailer desde los 15 años, aún y cuando su mamá no estaba de acuerdo por el temor de que le ocurra lo mismo que a su padre, que falleció en un accidente de carretera en 2020.
Mientras, su unidad es reparada por tantos kilómetros en las autopistas de México, compartió a esta casa editorial parte de sus vivencias como trailero, cuya protectora es la Virgen de San Juan de los Lagos, quien cuida por igual a enfermos, a migrantes y a los que buscan protección contra desastres naturales.
“En la vida del trailero hay dos cosas: o la cárcel o la muerte, pero es bonito mientras te cuidas, aunque cuando te toca, te toca”, platicó.
El viaje más largo en la trayectoria de César fue uno desde Puebla hasta Tijuana, Baja California, ya que le llevó dos días y medio completarlo por los múltiples trayectos complicados en el camino, el tráfico y la carga que llevaba.
“Para ser trailero no solo hay que saber manejar, sino también de mecánica por si te quedas tirado”, sentenció.
Reconoció que muchos de sus colegas llegan a ser imprudentes a la hora de tomar el volante, pero pidió a los automovilistas que tampoco los cataloguen como “marihuanos”, ya que la mayoría trabajan con honradez y sin necesidad de usar sustancias para soportar los viajes largos en carretera.
“Llevamos días sin descansar y la gente debe de agradecer porque somos quienes traemos las cosas desde lejos. Sin traileros, México no se mantiene, andamos con 80 o 90 toneladas siempre, no es justo y da mucho coraje», acusó.
A César González se le preguntó sobre la carretera más peligrosa que le ha tocado transitar, pero más allá de no tener una respuesta, explicó que hoy día la mayoría de los caminos son controlados por el crimen organizado. Ante tal situación, pidió ayuda a las autoridades.
“Que nos echen la mano porque ya no podemos salir sin miedo, nos pueden asaltar o quitar el carro. Ya no es como antes que sólo te quitaban el camión, ahora hasta nos matan aunque ni la debemos, luego nos encuentran hasta después de un año”, lamentó.
Pese a ello, él se siente orgulloso de su oficio, ya que le ha permitido llevar el sustento a su hogar. Además, no negó el amor que siente por su unidad, su verdadera casa.
“Aquí duermes, aquí comes, aquí pasas todo el tiempo, es como tu casa. Me la paso más con él que con mi familia, pero mientras tengas amor por los camiones, nada saldrá mal en el viaje”, afirmó.
María y José al volante
Aunque las representaciones de la fe católica abundan en México, una que ha llamado por demás la atención es la de José y María conduciendo un tráiler bautizado como Niño Jesús, la principal vocación económica de Ahuazotepec.
Además, esta icónica imagen se localiza en el atrio de la Parroquia de San Nicolás de Tolentino, en la cabecera municipal, y todos los días recibe a los conductores que emprenderán un viaje fuera del estado, a fin de que regresen con bien o no sufran dificultades en el viaje.
La devoción del pueblo por esta imagen es tan importante que se le dejó afuera del templo para que los traileros tengan la oportunidad de visitarla aún de madrugada, pues es común que sus traslados los empiecen cuando el sol aún se oculta.
Además, son varios los elementos del municipio que hacen referencia al oficio que ha logrado que la mayoría de las familias tengan un hogar propio, próspero y donde todos sus integrantes puedan vivir.
Una muestra son los basureros del primer cuadro del lugar, que tienen la forma de un tractocamión, sumado al arco de bienvenida para quienes llegan al sitio desde la carretera que conduce a Zacatlán, en el que reza la leyenda “Ahuazotepec, cuna del trailero”.
Cabe destacar que, la Feria de Ahuazotepec, mejor conocida como Feria del Transporte, es el evento más importante de la demarcación y se realiza a finales de marzo y principios de abril. Allí no solo habrán los tradicionales juegos mecánicos y platillos típicos de la región, sino hasta “arrancones” de traileros o unidades de carga “tuneadas”.
Cabe señalar que, para este evento, los conductores llegan a invertir hasta 30 mil pesos en las llantas que usarán para las carreras, además de los grandes banquetes que ofrecen los operadores del transporte al bendecir sus unidades, a manera de agradecimiento por el trabajo recibido en el último año.
AAC