La maternidad es la mayor ambigüedad de las mujeres: Jess Pérez

Edición Fin de Semana

Jess apuesta a las maternidades elegidas y a la crianza amorosa, pese a que el camino es difícil.

Jess Pérez. (Andrés Lobato)

Rosario Portillo

Jess Pérez es una joven madre que antes de serlo se cuestionó de dónde venía ese sentimiento de las mujeres por maternar, cuenta en entrevista para MILENIO Puebla; sin embargo, ella apuesta a las maternidades elegidas y a la crianza amorosa, pese a que el camino es difícil.

“Cuando yo me convertí en madre no fue fácil, aunque yo lo decidí, lo planee y todo, fue un proceso muy complejo y pues el día de hoy creo que las maternidades se están resignificando, porque ya no es este rol de madre que solo está encerrada en la casa con los niños, como callada, abnegada, que se olvidaba de otras partes de su vida por ser madre”, comenta segura de sí misma, mientras sus dos hijos juegan a su alrededor.

La maternidad es un rol de varios que tiene una mujer, pues también es hija, hermana, pareja y trabajadora. Jess ha luchado por equilibrar sus roles, pues se convirtió en madre a los 24 y 28 años. Ella se considera afortunada pues sabe de la existencia de mujeres que postergan la maternidad por el trabajo.

“Hay empresas que dentro de sus prestaciones tienen el que puedas congelar tus óvulos para que no te estanques profesionalmente y no te preocupes de ser madre. Pero creo que el mensaje que te están mandando es: ‘no puedes ser mamá y seguir creciendo’. Lo que te dicen: ‘es espérate porque te necesito aquí y te necesito sin hijos’”.
Jess Pérez señala la importancia de crear redes de apoyo para permitir una crianza respetuosa. (Andrés Lobato)

Jess trabaja en la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (Ddsser) en Puebla, la cual comprende que necesita momentos para ser madre y es flexible, sin embargo, ella cuenta que con el confinamiento todo cambió:

“Ahora no solo tienes que hacer el trabajo desde casa, tienes que volverte maestra, cocinera, limpiadora, enfermera, cuidadora, porque estás todo el tiempo. Estás atendiendo la salud, educación y todas esas áreas que ya no son solo la casa. Y entonces entramos en las dobles y triples jornadas”.

El cambiar la manera en que las mujeres son madres ha dado paso a la crianza respetuosa, donde se ve a los hijos como personas con derechos. Jess es una madre de este tipo y cuenta que no es fácil porque debe emplear herramientas que no tuvo en su infancia, aunque cree que las madres modernas no deben usar la maternidades amorosas para juzgar a otras mujeres, pues si alguna le pega a su hijo, suele ser criticada y entonces se vuelve a señalar a las madres porque no cumplen con esta nueva maternidad idealizada.

Algunas madres no cuentan con la ayuda de su familia para cuidar a los hijos, pero Jess comenta que se pueden crear redes de apoyo con las mujeres cercanas:

“Yo tengo un grupo de amigas mamás que nos sostenemos mutuamente, no solo como en cuidados, sino en esos días que te rebasa la situación, y dices: ‘Necesito encerrarme a llorar y desbordarme’. Son como ese receptáculo de emociones donde te dicen: ‘sí, aquí estamos y te apapachamos’. Por ejemplo: en el fraccionamiento las mamás tenemos una relación diferente donde una te cuida a los hijos y te da esos 5 o 10 minutos que necesitas”.
"Se vale fallar, sentirse agobiadas, porque la maternidad es la mayor ambigüedad que se nos presenta a las mujeres". (Andrés Lobato)

Jess comenta que quería inculcar en sus hijos la perspectiva de género, pero es muy complejo por la presión social, sin embargo, respeta las decisiones e invita a reflexionar a sus hijos; entonces, ellos crecen con una visión crítica, “que es mejor”.

No todas las madres lo son desde el mismo lugar o momento, no todas tienen las mismas oportunidades; por ello, cada una vive la maternidad de forma distinta y Jess señala a aquellas mamás: 

“Se vale fallar, sentirse agobiadas, porque la maternidad es la mayor ambigüedad que se nos presenta a las mujeres que nos convertimos en madres, porque si nos sentimos mal, culpables, cansadas, creemos que no somos buenas madres. Entonces digo que sí puedes fallar, sí puedes equivocarte, sí puedes perder el control en algún momento, y eso no te define como madre. Eres una persona integral como todas que se equivoca, y eres mucho más que el momento en el que fallas. No ser tan duras, porque creo que la culpa es el gran enemigos de la madres”, finalizó.

mpl

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