Debiera haber papisas

Doble filo

El mensaje a Donald Trump por parte de la ya célebre obispa anglicana, una charla con Rafael Solana y la película ‘Cónclave’ sirven para atisbar en el mundo del poder y la gloria.

Mariann Edgar Budde, obispa anglicana que recientemente se dirigió a Trump en un discurso. (Washington National Cathedral)
Fernando Figueroa
Ciudad de México /

I

Que la obispa anglicana Mariann Edgar Budde le haya pedido en Washington a Donald Trump misericordia para los migrantes y la comunidad LGBT+, trajo a la palestra una de las obras más representadas en la historia del teatro mexicano, Debiera haber obispas, del veracruzano Rafael Solana (1915-1992).

Debiera haber obispas fue escrita por Solana a petición de la actriz María Tereza Montoya y se estrenó en 1954. Lo que ella ignoraba era el género que utilizaría el escritor y finalmente le pareció bien que se tratara de una comedia, todo un reto para quien estaba acostumbrada a estelarizar grandes dramas.

La obra fue un éxito y al paso de los años ha sido interpretada por figuras de distintos calibres y estilos como Carmen Montejo, Gloria Marín, Anita Blanch, Silvia Pinal, Ofelia Guilmáin, Susana Alexander y Cynthia Klitbo.

En Debiera haber obispas se cuenta la historia de Matea, una solterona y fiel ama de llaves de un cura pueblerino que agoniza. Ante tal circunstancia, se hace presente el “señor obispo” y es testigo de los últimos estertores del sacerdote en cuestión.

Matea afirma que el padre Feliciano perdió la razón varios días antes de morir y estuvo delirando acerca de los muchos pecados que escuchó en confesión. Al enterarse de eso, varios personajes del pueblo se acercan a platicar con el ama de llaves para congraciarse con ella, sin importar que antes murmuraban que tenía un romance con el cura.

Quienes llegan a casa de Matea lo hacen cargados de regalos y hablan de sus pecados pensando erróneamente que ella ya los sabe. De esa forma Matea se entera del lado oscuro de los políticos, de algunos secretos del clero e infidelidades de hombres y mujeres.

Al final, el secretario regional “del partido” le propone que sea candidata a diputada, mientras que el obispo la requiere como asistente. El político grita que “¡Debiera haber diputadas!”, y el prelado responde: “¡Debiera haber obispas!”. Ella opta por la sumisión al clero.

II

Debiera haber obispas no sólo se ha presentado en la Ciudad de México y en casi todos los estados del país, también en varias ciudades de Estados Unidos, en Buenos Aires y en la ex República Democrática de Alemania.

En 1986 entrevisté a Rafael Solana y le pregunté qué le había parecido la representación de esa obra en Alemania oriental. Contestó: “No le quitaron ni una sola coma y, sin embargo, dieron una versión con un espíritu completamente diferente. Piense usted que se representó detrás de la Cortina de Hierro. La hicieron una obra de propaganda socialista. ¿Cómo pudieron hacerla sin haberla tocado? Fue un verdadero milagro. Esa obra ha sido representada por monjas y la cosa cambia totalmente. Todo esto enriquece las obras. Un texto que se presta para darle diversos sentidos es una obra sólida. Algo tiene”.

III

En la película Cónclave (Edward Berger, 2024), basada en la novela homónima de Robert Harris (ficción con aroma a realidad), no hay obispas ni obispos sino un puñado de cardenales dispuestos a lo que sea con tal de nombrar a un nuevo papa.

Ralph Fiennes interpreta magistralmente al cardenal Lawrence, quien es el encargado de mediar entre distintas facciones. No puede faltar el gran secreto que impide la entronización de uno de los favoritos y el surgimiento de un caballo negro.

Fiennes está nominado al Oscar como mejor actor. La película también buscará las estatuillas por mejor película, mejor actriz de reparto (Isabella Rossellini), dirección de arte, guión adaptado, edición, música original y diseño de vestuario. La dirección de arte es una maravilla.

IV

En diciembre de 2022, la revista Gatopardo publicó un texto de Emiliano Ruiz Parra acerca de “una serie de televisión que estelarizó Marcial Maciel unos años antes de morir. Los Legionarios de Cristo la grabaron entre 2002 y 2003, cuando el mundo ya sabía que Maciel era un pederasta”.

Ruiz Parra andaba en busca de un cortometraje en blanco y negro de los Legionarios de Cristo que se realizó en 1952 y nunca lo encontró, pero en su investigación se topó con la mencionada serie en color, que jamás vio la luz porque finalmente esa organización “pasó de la defensa de Maciel al deslinde”.

En 2024, el programa de televisión Sacro y profano, conducido por Bernardo Barranco en Canal Once, invitó a Emiliano Ruiz Parra para mostrar, en tres emisiones, fragmentos de la serie legionaria. En el análisis de esos materiales se habló de la necesaria colusión de autoridades al interior de los Legionarios de Cristo y del Vaticano con Marcial Maciel para que este último evadiera a la justicia clerical durante más de medio siglo.

V

En entrevistas con diversos medios de comunicación, el ahora ex sacerdote Alberto Athié ha comentado que desde los años noventa él supo de los abusos de Marcial Maciel e intentó comunicárselo directamente a Joseph Ratzinger cuando este presidía la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Esa información de Athié y muchas otras acusaciones de ex legionarios directamente afectados quedaron en pausa, hasta que en 2004 el asunto fue desbloqueado en el Vaticano porque la salud de Juan Pablo II decaía vertiginosamente y, al parecer, Ratzinger quería llegar al cónclave sin ese estigma.

El 19 de abril de 2005, Joseph Ratzinger fue nombrado papa y un mes después el Vaticano “invita” a Marcial Maciel “a una vida reservada de oración y penitencia”.

En 2013, Ratzinger renunció a su cargo (murió el 31 de diciembre de 2022). Lo suplió el papa Francisco, aún en funciones, para quien Juan Pablo II y Ratzinger actuaron de buena fe, el primero “dando luz verde” y el segundo tanto “en la investigación” como actuando ya siendo papa “porque estaba maduro el proceso” contra Maciel, según le dijo Jorge Bergoglio a la periodista Valentina Alazraki en 2015.

La penalidad vaticana contra Marcial Maciel les pareció tardía y condescendiente a varios exlegionarios que lo denunciaron. Y, por cierto, la justicia civil nunca llamó a cuentas al nacido en Cotija, Michoacán.

VI

La obispa anglicana Mariann Edgar Budde, quien le leyó la cartilla a Donald Trump en la Iglesia Episcopal de Washington, ha escrito varios libros. El más reciente: How We Learn to Be Brave. Decisive Moments in Life and Faith (Cómo aprendemos a ser valientes. Momentos decisivos en la vida y la fe).

VII

Además de dramaturgo, Rafael Solana también fue poeta, novelista, crítico teatral, maestro, conferencista, aficionado práctico taurino, funcionario público y editor (en 1938, junto con Octavio Paz y Efraín Huerta, fundó la revista literaria Taller).

Cuando entrevisté a Solana, quien andaba por el mundo con una gran bonhomía, me dijo que “el teatro es el complemento de la escuela. Antiguamente, el complemento era la iglesia. Los oradores instruían a los feligreses dándoles consejos que parecían buenos. Ahora la gente ya no va a la iglesia, por eso el teatro se ha convertido en un púlpito. Ahí es donde más se aprende, y en la buena lectura, por supuesto”.

Si don Rafael Solana viviera en la actualidad, tal vez escribiría una obra titulada Debiera haber papisas.

AQ

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