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  • La DEA desmanteló el plan de asesinar a Iván Archivaldo Guzmán: armas y traición

  • Reportaje
  • ‘El Talibán’ de California enviaba armas y municiones a Sinaloa. La DEA descubre ahí un plan para asesinar al hijo de ‘El Chapo’ Guzmán, que fue desmantelado antes de concretarse.
La DEA desmanteló el plan de asesinar a Iván Archivaldo Guzmán: armas y traición
Ciudad de México /

A un sinaloense se le ha metido en la cabeza una idea temeraria: matar a Iván Archivaldo Guzmán Salazar, El Chapito Mayor, el poderoso hijo de Joaquín El Chapo Guzmán. La razón es tan absurda como suicida: una deuda de 600 mil dólares, un monto que en el mundo del crimen organizado son las migajas que se caen de la mesa.

Así que el autor intelectual de este plan comienza a hacer los arreglos necesarios para llevarlo a cabo: cómo emboscar a su objetivo, cómo sorprender a los guardaespaldas, cómo ingresar silenciosamente a Culiacán, cómo animar a los asesinos a caminar hacia una misión de alto riesgo. El éxito de todas las variantes dependen de lo mismo: que el armamento sea de última generación, infalible y suficiente para lo que podría ser una larga batalla en la capital de Sinaloa.

Iván Archivaldo Guzmán es uno de los hijos que 'El Chapo' tuvo con Alejandrina Salazar, su primera esposa | DEA
Iván Archivaldo Guzmán es uno de los hijos que 'El Chapo' tuvo con Alejandrina Salazar, su primera esposa | DEA

Es la primavera de 2020 y ese hombre, Jorge Valenzuela Valenzuela, miembro del prominente clan criminal conocido como Los Valenzuela, sabe que para llevar a cabo semejante tarea necesita de un arsenal del tamaño de un ejército pequeño, pues Iván Archivaldo ha elevado su protección después del Culiacanazo I en octubre de 2019, cuando su hermano Ovidio, El Ratón, fue detenido por las Fuerzas Armadas y luego liberado por órdenes presidenciales gracias a la amenaza de fuego y furia de la familia Guzmán.

Iván Archivaldo, de hoy 41 años, ya no es el mismo joven ingenuo que a los 33 viajó con poca seguridad a Puerto Vallarta y rozó la muerte tras ser secuestrado fácilmente por el Cártel Jalisco Nueva Generación. Ahora sabe su peso en el mapa criminal de México y el mundo como heredero del imperio criminal que dejó su papá extraditado. Tiene hasta cinco brazos armados que lo cuidan, entre ellos, La Chapiza, Los Ninis y Los Deltas de Culiacán, más todos los pistoleros que trabajan para su padrino Ismael El Mayo Zambada, quien en ese 2020 aún es un hombre libre y les presta ayuda sin saber que cuatro años más adelante será traicionado por sus ahijados. Iván El Terrible es tan difícil de matar como un presidente.

Ismael 'El Mayo' Zambada fue secuestrado y entregado a autoridades estadounidenses en julio de 2024 como parte de un plan orquestado por Joaquín Guzmán López y sus hermanos | Especial

Jorge Valenzuela lo sabe y envía mensajes desde México a su mejor contacto en Estados Unidos, Mr. Arms Dealer –así le llama afectuosamente, aunque el hombre que le responde del otro lado de la frontera prefiere el alias de El Talibán, que le da un aire de criminal de altos vueltos– y a través de mensajería cifrada acuerdan un enorme pedido: armas, municiones, blindaje, chalecos tácticos. Todo para la guerra.

Ninguno de los dos lo sabe pero en unos meses, uno de esos teléfonos caerá en manos de la DEA y el plan se irá abajo, arrastrándolos al pozo del sistema penitenciario de Estados Unidos.

‘El Chapito’ se quedó con 600 mil dólares de los Valenzuela

Los Valenzuela, la célula que trafica fentanilo para El Mayo Zambada y el Cártel de Sinaloa | OFAC

Esta es de esas organizaciones criminales de las que poco se sabe hasta que las autoridades les asestan un golpe y entonces presumen su peligrosidad. Según el gobierno de Estados Unidos, durante los años noventa y principios del siglo, los hermanos Gabriel, Juan Francisco, Wuendi, Sergio y Jorge usaron su fachada de transportistas y restauranteros para llevar por tierra toneladas de cocaína y heroína hacia Estados Unidos y volver a México con sus camiones llenos de armas para pertrechar al Cártel de Sinaloa.

Especialmente, los hermanos Valenzuela trabajaban para El Mayo Zambada, a quien veneraban como un capo legendario. Le traficaban cualquier producto hacia California y lavaban las ganancias para entregarle dinero irrastreable, a cambio de quedarse con un porcentaje que se traducía en millones de pesos. El clan se sentía intocable bajo ese cobijo hasta que sufrieron un primer y duro golpe que los deformaría en delincuentes arrebatados.

A principios de 2020, el hermano mayor y líder del grupo, Gabriel, se mueve por el país con la falsa identidad de Julián Grimaldi tras fugarse del penal de Aguaruto en Culiacán, hasta que es asesinado a tiros en Tlajomulco, Jalisco. Las autoridades mexicanas aseguran que el homicidio fue ordenado por una facción del cártel que veía con preocupación cómo los Valenzuela Valenzuela ganaban poder a partir de un plan del Mayo para desplazar a todos los liderazgos y dominar Sinaloa por completo.

El penal de Aguaruto ha sido en múltiples ocasiones escenario de fugas de internos, en su mayoría miembros de alguna facción del Cártel de Sinaloa | Especial

El vacío que deja Gabriel es asumido rápidamente por Jorge, a quien ya instalado en su posición de jefe le llega el rumor de que Iván Archivaldo había pedido dos millones de dólares a su fallecido hermano. Con ese dinero, supuestamente, sobornaría a altos mandos policiacos a nivel federal y en la Ciudad de México para que aceleraran la detención de los cómplices de Dámaso López, El Licenciado, arrestado en 2017, cuyos aliados se convertían poco a poco en peligrosos competidores dentro del cártel.

“Nunca se pudo comprobar si la historia es cierta. Eso sólo lo saben Gabriel, que está muerto, e Iván. Pero Jorge dio por buena la información que decía que El Chapito se quedó con 600 mil dólares. Esos son centavos para esta gente, pero no se trataba del dinero, sino de la honra: a los muertos no se les roba”, me dice una fuente que, por caminarlos, conoce bien los pasillos del crimen organizado en Sinaloa.

Furioso, Gabriel empieza a planear su venganza. Pone los ojos sobre el hijo de quien fuera su jefe, sin saber que otros ojos se posan sobre él.

El operativo Narco Polo que iba tras los hermanos Valenzuela

La DEA anunció múltiples operativos entre los que destacó el estructurado para desmantelar la red de tráfico de drogas y lavado de dinero de Los Valenzuela | DEA.gov

A partir de 2008 las autoridades federales de Estados Unidos y las de California dan arranque a un operativo secreto y continuo para indagar las redes de narcotráfico mexicanas que operan en el llamado Estado Dorado. A ese plan fijo se le conoce como Operación Narco Polo.

Entre los muchos objetivos que pasan por los despachos de quienes han encabezado esa unidad investigativa están Los Valenzuela, quienes no saben que sus movimientos están bajo la mirada de la DEA, el FBI, la Patrulla Fronteriza y el Departamento de Justicia desde 2011, cuando autoridades locales descubrieron una pequeña célula de narcomenudeo en Chula Vista, California, que resultó conectada al Cártel de Sinaloa.

De eso se entera Jorge Valenzuela, recién ungido líder de su grupo, a finales de octubre de 2020, cuando es detenido por agentes antidrogas en el aeropuerto de Boston, Massachusetts, tras viajar desde San Diego. Inesperadamente, Estados Unidos salva al mayor de Los Chapitos de un atentado potencialmente mortal.

El plan para asesinar a Iván Archivaldo Guzmán fue descubierto por la DEA gracias a uno de los teléfonos celulares que Jorge Valenzuela manejaba  (Notimex)

Días antes, el 15 de aquel mes, él y sus socios fueron espiados por investigadores federales abordando un jet privado en Long Beach con ocho sospechosas maletas, según la fiscalía californiana. Tras interrogar al piloto, las autoridades supieron que el equipaje escondía ladrillos de cocaína envueltos en papel periódico y cinta adhesiva. Ese testimonio resultó tan sólido como un grillete en el tobillo.

Quizás contagiado por la leyenda de su jefe El Mayo que decía que jamás sería detenido, Jorge Valenzuela peca de soberbio y carga con 15 celulares en sus maletas al momento de su detención. En los móviles están las pruebas para vincular a su hermana Wuendi, dueña de un restaurante de mariscos en Chula Vista, con las actividades financieras del cártel. El 2 de noviembre es detenida mientras hace maletas con su esposo para huir a México.

A partir de ahí, los Valenzuela caen sin pausas. El 20 de noviembre, agentes federales consiguen una orden firmada por un juez para catear un patio de camiones en la comunidad californiana de Otay Mesa, justo en la frontera con Tijuana. En ese terreno están estacionados los camiones que sirven de fachada a los hermanos para hacerse pasar por transportistas y restauranteros.

En el patio donde los Valenzuela resguardaban sus camiones, autoridades estadounidenses encontraron cargamentos de droga | Foto ilustrativa: Especial

El hallazgo es descrito por la fiscalía del sur de California como el mayor hasta entonces– en la historia de la región: 3.5 millones de dólares en efectivo, 685 kilos de cocaína y 24 kilos de fentanilo. Además, ahí se esconde una parte del arsenal encargado para matar a Iván Archivaldo: 20 mil cartuchos calibre 50 capaces de perforar hasta los blindajes más avanzados, 100 cargadores para otros rifles de alto poder y 427 chalecos tácticos con cerámica.

Pero lo más valioso del operativo no está en lo ilícito, sino en lo legal: otros 24 celulares cargados con información inculpatoria, como videos, fotografías, contactos y mensajes encriptados, de los proveedores del clan. Conforme pasan los días, más y más integrantes son arrestados gracias a estos teléfonos. Así, la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional comienza a rastrear el otro lado de la cadena criminal: Mr. Arms Dealer, cuyas armas estuvieron cerca de comenzar una guerra en México, como la que se vive hoy en Sinaloa tras la traición al Mayo Zambada, detenido en Estados Unidos.

Un Osama Bin Laden pero mexicano, ‘El Talibán’ de California

La intervención de los celulares asegurados sirvió de guía a las autoridades hasta un poderosos traficante de armas (Creada con IA)

La cacería desatada contra El Talibán es total, como si se tratara de un real yihadista con planes terroristas inminentes contra el Tío Sam. Para fortuna de los agentes estadounidenses, los 39 celulares incautados son abundantes en información: casas, bodegas, lugares favoritos para comer, tiendas en Oregon a las que compraba el armamento que iría a México. Todo está en manos de las autoridades de Estados Unidos.

Además, el propio traficante de armas facilita el trabajo de sus perseguidores: nunca corta esa larga barba que le dio el apodo. Su aspecto muy particular –un Osama Bin Laden, pero mexicano– ayuda a su detención en algún momento entre 2021 y 2022 que las autoridades han mantenido en secreto. Su identidad trasciende hasta 2023 cuando, acorralado por la evidencia en su contra, se declara culpable de cuatro cargos criminales, incluyendo lavado de dinero y tráfico de armas. Entonces, su nombre real llega a los registros judiciales: Keith Octavio Rodríguez Padilla, de 39 años, mexicano residente en el condado de San Bernardino, California.

Su abogada Megan Foster intenta matizar su rol criminal al asegurar al juez Andrew Schopler que, si bien los hermanos Valenzuela Valenzuela son responsables de actos atroces a ambos lados de la frontera, su representado no lo sabía y su única falta había sido abastecer de armamento a un contacto que consideraba su amigo.

Durante el juicio contra 'El Talibán' su abogada intentó argumentar que su representado desconocía el destino de las armas que vendía | Especial

"Poco sabía él que dicho contacto tenía un rango extremadamente alto en una organización criminal que estaba siendo investigada por funcionarios federales de la ley", suplica Foster. Pero el fiscal Matthew Sutton desarma rápidamente el argumento al enlistar el tipo de armas que vendía el acusado. Las preferidas por la delincuencia organizada.

"Estas armas y municiones empoderan a los cárteles de la droga para intimidar a las comunidades locales, desafiar la autoridad del estado y expandir su letal comercio de drogas de regreso a los Estados Unidos. Trágicamente, algunas de estas armas han sido utilizadas contra las fuerzas de seguridad mexicanas”, revira el abogado.

La esperanza de clemencia para Rodríguez Padilla se agotó hace unos días. El 13 de enero pasado, el juez lo sentenció a 19 años y seis meses de prisión. Si cumple con la totalidad del castigo, será libre de nuevo cuando esté cerca de los 60 años. Y entonces será deportado a México, donde pueden esperarle más cargos por su rol como armero del Cártel de Sinaloa.

Sergio Valenzuela Valenzuela, jefe de plaza del Cártel de Sinaloa en Nogales, Sonora | DEA

Su castigo sería menor al que recibiría el último de los Valenzuela Valenzuela que sigue prófugo de la justicia: Sergio, El Gigio, considerado el Rey del Fentanilo, probablemente sería castigado con cadena perpetua, si alguien lo entrega al gobierno de Estados Unidos y cobra la recompensa de 15 millones que pende sobre su cabeza.

El Gigio y su nuevo brazo armado Los Siete Demonios son integrantes de La Mayiza, todavía fieles al Mayo Zambada. Su poder de fuego es crucial para la misión que les ha encomendado el heredero Ismael Zambada Sicarios, El Mayito Flaco: exterminar a La Chapiza, uno por uno, hasta llegar a las cabezas y también eliminarlos.

El objetivo original para matar a Iván Archivaldo fracasó, pero eso no significa que se haya cancelado por completo. El último Valenzuela Valenzuela aún puede terminar lo que dejó pendiente su hermano hace cinco años. El plan aún no termina.

ATJ/GSC

  • Óscar Balderas
  • Oscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.

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