Observatorio Ciudadano urge a replantear movilidad para mejorar calidad del aire

El Observatorio Ciudadano de Calidad del Aire ve en la contingencia por coronavirus una oportunidad para replantear las políticas de movilidad y mejorar la calidad del aire, por lo cual exhortó al gobierno federal y a autoridades locales a hacerlo.

Observatorio Ciudadano exhortó a nuevas políticas para mejorar la calidad del aire. (Especial)
Fanny Miranda
Ciudad de México /

El Observatorio Ciudadano de Calidad del Aire (OCCA) dijo que el confinamiento obligado por la pandemia de covid-19 es la oportunidad para replantear por parte el gobierno federal y autoridades locales, el actual modelo de movilidad, donde la movilidad activa y el rescate del transporte público son opciones para reducir el uso del automóvil particular y mejorar la calidad del aire.

Durante el Quédate en casa se ha reducido la presencia de algunos contaminantes,  como partículas suspendidas, derivado de la reducción vehicular. No obstante, sigue elevada la contaminación por ozono.

“Hacemos un llamado urgente a las autoridades mexicanas y la sociedad en su conjunto para repensar el modelo de generación de energía, de consumo y de movilidad, orientado a la lucha contra la contaminación y la crisis climática. 
"Acciones temporales y reactivas son insuficientes porque contribuyen a una desaceleración de la economía y una desestabilización de muchos hogares mexicanos; sobre todo aquellos con menores recursos y protección social. Al contrario, se requiere de un cambio profundo y estructural hacia una economía más sostenible, compatible con los ecosistemas, la vida humana y el bienestar social”.

En un comunicado, las organizaciones que integran el observatorio ciudadano: AIDA, Bicitekas, Centro Mexicano de Derecho Ambiental, El Poder del Consumidor, FOTCA, Fundación Tláloc, Greenpeace México, ICCT, ICM, ITDP México, Liga Peatonal, REDIM, Redspira, Transita Seguro y WWF, indicaron que en el Valle de México, en la primera y segunda semana de abril se registró una reducción del 34% y 27% de monóxido de carbono (CO) y óxidos de nitrógeno (NOx) respectivamente debido a la Jornada de Sana Distancia.

Sin embargo, la pandemia ocurre en un periodo de altas temperaturas, intensa radiación solar y estabilidad atmosférica (propios de los meses de marzo, abril y mayo), que favorece la formación de ozono y la aparición de incendios. Además, debido a la endeble política ambiental y el incumplimiento de las Normas Oficiales Mexicanas de Salud Ambiental que ha regido en muchos estados; el resultado ha sido una insuficiencia para reducir la contaminación atmosférica, señalan.

“A pesar de las restricciones a la movilidad, los hábitos de consumo y procesos de producción y distribución de bienes y servicios siguen emitiendo diariamente compuestos orgánicos volátiles (COV) como solventes, fugas de gas en calentadores y estufas, combustible evaporizado en las estaciones de servicio y en los automóviles sin control de emisiones evaporativas, productos cosméticos y de limpieza, entre otras fuentes”.

El observatorio indica que la presencia de ozono (O3), como publicó MILENIO, no se ha logrado disminuir en la misma proporción que los otros contaminantes, pero incluso a pesar de la alta presencia de COV en la atmósfera que debido a las interacciones químicas entre los contaminantes favorece la formación de O3 con la radiación y alta temperatura, la reducción de CO y de NOx derivados de las restricciones a la movilidad ha permitido que en estos meses no se hayan alcanzado los umbrales de contingencia.

“El año pasado, a estas fechas, ya se habían detonado las tres contingencias por ozono que se tuvieron en el Valle de México en todo el año”.

Las organizaciones destacaron que de acuerdo con el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) y la organización Iniciativa Climática México (ICM), se estima que en nuestro país tan sólo el transporte terrestre causó alrededor de 27 mil muertes prematuras en 2017 a consecuencia de la alta concentración de partículas finas y gruesas (PM2.5 y PM10). Mientras que el Global Burden of Disease del IHME -que toma en cuenta las concentraciones tanto del material particulado como del ozono- estima que en México anualmente pierden la vida más de 37 mil personas debido a estos contaminantes.

Lo anterior cobra mayor relevancia ante la pandemia actual. Investigadores e investigadoras de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard indican que existe mayor mortalidad en pacientes con covid-19 que hayan estado expuestos por periodos largos a PM2.5; 1 μg/m3 en PM2.5 se asocia con un aumento del 8% en la tasa de mortalidad por coronavirus.

tm

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