Noticias de Toscanadas en Milenio
  • Mínima antología del llanto de los hombres

    Reyes, conquistadores, filósofos, dictadores y presidentes han llorado en momentos decisivos. Las lágrimas recorren la historia con mucha más frecuencia de la que admiten los estereotipos.
  • Símbolos de la libertad

    La prisión del poeta Zviad Ratiani y de la periodista Mzia Amaglobeli refleja la tensión política en Georgia, desde donde David Toscana ve cómo la sociedad resiste la represión estatal, defiende su aspiración europea y rechaza la ocupación rusa.
  • ‘Dreadful monstrosity’: inocencia, barbarie y un Hitler bebé

    ¿Puede una fotografía anticipar a un monstruo? ¿Qué ocurre cuando una imagen infantil termina atravesada por la historia? Fografía, manipulación y tragedia convierten la inocencia en un territorio inquietante.
  • Héroes: de la mitología a la nostalgia

    La noción de héroe se expande y se diluye entre guerra, deporte y vida cotidiana; su significado cambia según el contexto y la experiencia, hasta volverse relativo y personal.
  • Pie y rodillas

    A lo largo de su recorrido histórico, la guerra oscila entre tragedia inevitable y exaltación colectiva que la celebra como hazaña.
  • Lo que no se ve

    La literatura no está en lo que vemos u oímos, sino en lo que imaginamos. Leer implica completar el sentido y hacer propias las palabras.
  • Lo poético pero amenazado

    La gran literatura rehúye la obviedad y rompe con el lugar común; revela la dimensión moral y estética de la experiencia humana.
  • La flauta de Graco

    ¿Hablar de política lleva cualquier charla a la confrontación? ¿La prudencia garantiza el sentido de las conversaciones y la lejanía con los lugares comunes?
  • Fábrica de escritores

    David Toscana cuestiona los talleres y manuales literarios que prometen formar escritores. Frente a consejos repetitivos, reivindica la lectura de los clásicos como escuela de escritura.
  • Obviedades

    El abuso de prólogos y notas deriva en una pedagogía redundante que desconfía del lector y termina por oscurecer, más que aclarar, la lectura.